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Posted on 29 Nov 2016 in Actualidad de la región, Diócesis, Noticias de la diócesis, Política y sociedad, Transparencia

“Más allá de las fronteras del corazón”: Refugiados iraquíes acogidos por el Patriarcado en Jordania.

“Más allá de las fronteras del corazón”: Refugiados iraquíes acogidos por el Patriarcado en Jordania.

 

JORDANIA – Desde 2014 que marcó el comienzo de ISIS, Jordania se ha convertido en un refugio para cientos de miles de inmigrantes iraquíes. El Patriarcado Latino ha abierto las puertas de sus parroquias, centros y escuelas a más de 200 familias cristianas y continúa multiplicando las iniciativas para ofrecerles perspectivas para el futuro.

Desde 2003, la violencia y la inseguridad en Irak han crecido constantemente, aumentando en 2014 con la autoproclamación del Estado Islámico. El movimiento migratorio ha aumentado especialmente hacia Jordania, que hoy acoge a cientos de miles de iraquíes en su territorio. A pesar de los esfuerzos del gobierno jordano para garantizar que todos los refugiados tengan acceso a servicios públicos básicos, como la educación y la atención de la salud, su capacidad para ayudarlos se ha agotado. El Patriarcado Latino, junto con Caritas Jordania, estableció rápidamente un programa de emergencia y ahora está trabajando para encontrar soluciones más sostenibles, proporcionando ayuda humanitaria a más de 11.000 familias iraquíes desplazadas, con alimentos, ropa, vivienda, agua, transporte, etc., y también respondiendo al problema de la vivienda para muchas familias.

Las familias cristianas de refugiados en Jordania, fueron acomodadas por primera vez en las instalaciones de la iglesia, en habitaciones con particiones improvisadas o en caravanas.

Las familias cristianas de refugiados en Jordania, fueron acomodadas por primera vez en las instalaciones de la iglesia, en habitaciones con particiones improvisadas o en caravanas.

Al llegar masivamente en agosto de 2014, las 220 familias cristianas refugiadas en Jordania, fueron acomodadas por primera vez en las instalaciones de la iglesia, en habitaciones con particiones improvisadas o en caravanas. Las condiciones espartanas, ofreciendo poca o ninguna privacidad, llevaron al Patriarcado a establecer un programa para ofrecerles una vivienda decente. Las familias fueron realojadas en apartamentos donde el Patriarcado se hizo cargo del alquiler por un período de un año, con el fin de darles tiempo para encontrar otras soluciones.

La educación es otra área fundamental por la que el Patriarcado ha hecho todo lo posible. “Los niños han sido completamente atendidos por las escuelas del Patriarcado, de forma gratuita”, dice con gran deleite el padre Imad Twal, administrador general del Patriarcado, él mismo un nativo jordano. “La escuela en Madaba, por ejemplo, da la bienvenida a 62 niños de refugiados. Caritas y nuestra Oficina de Desarrollo de Proyectos, trabajan mano a mano para darles soluciones concretas. Lo mismo ocurre con nuestra solidaridad como Iglesia. Muchos benefactores nos permiten, día tras día, seguir viviendo esta solidaridad: los Caballeros de la Orden del Santo Sepulcro, en particular la Lugartenencia de Alemania, así como muchas donaciones privadas de personas que desean permanecer anónimas”.

Muchas actividades y recursos están a disposición de los refugiados para ayudarles a reconstruir sus vidas: retiros espirituales, la Eucaristía, visitas, paseos y conciertos de música cristiana, así como asesoramiento para aquellos que lo deseen. En Navidad, se distribuirán regalos a los niños y se entregarán bonos por valor de 50 dinares (unos 65 euros) a 300 familias.

Logo la escuela para hacer mosaicos, creado en 2016 por el Patriarcado para los refugiados

Logo la escuela para hacer mosaicos, creado en 2016 por el Patriarcado para los refugiados

El Patriarcado Latino también asegura que los refugiados puedan regresar al trabajo, por medio de la creación de empleos: “Ahora empleamos a dos iraquíes para mantener las iglesias y cuatro iraquíes también han sido contratados en nuestras parroquias, junto con cinco familias en el Centro Nuestra Señora de la Paz en Ammán”. Padre Imad continúa. “Acabamos de abrir una escuela para hacer mosaicos, una escuela cuyo nombre lleva las iniciales del Patriarcado, LPJ, representando Amor, Paz y Justicia en tres palabras, el corazón de nuestro programa”. Siete familias ahora se benefician de esta exclusiva capacitación de 2 meses, recibiendo cada uno 10 dinares al día para mantenerse durante este período.

“Las personas necesitadas no piden, depende de nosotros aydarles” añade el reverendo Twal. “Debemos ir más allá de nosotros mismos, trascender los límites del corazón, como nos dice el Papa, para tocar al otro. La Iglesia debe ofrecer este testimonio de hermandad y fraternidad internacional hacia los refugiados. Si no pensamos en ellos, ¿quién lo hará? ¿Cómo podemos afirmar que amamos a Dios sin amar a los demás? “El sacerdote, conmovido, relata cómo las familias iraquíes recién llegadas, cómodas y bien establecidas en su país, se fueron sin nada. “Ellos prefirieron no negar su fe. Ellos preferieron a Cristo sobre todas las cosas, aunque eso significaba perderlo todo. ¡Si pudiéramos tener tal fe! ”

Vivien Laguette y Myriam Ambroselli