Pages Menu
Categories Menu

Posted on 17 May 2016 in Patriarca, Solemnidades, Transparencia, Vida litúrgica

Patriarca Fouad Twal: ¡”La Iglesia de Jerusalén nació del derramamiento del Espíritu Santo!”

Patriarca Fouad Twal: ¡”La Iglesia de Jerusalén nació del derramamiento del Espíritu Santo!”

JERUSALÉN – Domingo, 15 de de mayo de 2016, el patriarca latino de Jerusalén, Fouad Twal, presidió la Misa solemne de Pentecostés, en la presencia de muchos de los fieles, en la Abadía Benedictina de la Dormición, a pocos metros del Cenáculo, en el Monte Sión.

A pocos metros de la habitación superior, donde Cristo celebró la Última Cena y donde los apóstoles recibieron el derramamiento del Espíritu Santo el día de Pentecostés, se encuentra la Abadía de la Dormición que recuerda la memoria de la Asunción de la Virgen María al cielo. Es aquí, cerca del Cenáculo, según la tradición, la Iglesia de Jerusalén celebra la Misa de Pentecostés. Sin embargo, el Cenáculo, el primer convento franciscano de Tierra Santa, en efecto, ha sido cerrado al culto cristiano desde 1523, fecha de la expulsión de los franciscanos por los otomanos. Los franciscanos tienen derecho a celebrar dos oficios al año: El rito del lavatorio de los pies el Jueves Santo y el segundo Vísperas de Pentecostés, celebrada en la tarde del domingo 15 de mayo.

En la Abadía de la Dormición benedictina, situada no muy lejos, el patriarca rodeado de muchos sacerdotes, religiosos, fieles y peregrinos, recordó con motivo del derramamiento del Espíritu Santo como “el momento del nacimiento de la Iglesia.” “La Iglesia, como una familia humana, nace del derramamiento del Espíritu, la infinita misericordia de Dios”, subrayó el patriarca en la homilía.

Dadas las dificultades que enfrentan los cristianos en Oriente Medio, el patriarca Twal instó a los fieles a mantener la fe y no ceder al desaliento. Dos años antes, recordó, la “Invocación por la Paz”, organizada por iniciativa del papa Francisco en los jardines del Vaticano, con los presidentes Abbas y Peres que se llevó a cabo en la solemnidad de Pentecostés. Al final de la Invocación, el papa y los dos presidentes plantaron un olivo juntos. “Fue un hermoso sueño … un poco romántico” señaló Su Beatitud añadiendo: “Hoy en día, cientos de olivos centenarios son arrancados en Cremisán y, enfrentando este espiral sin fin de violencia y odio que provoca muerte y destrucción, cómo seguir esperando?”. Sin embargo, el patriarca invitó a los fieles a ver más allá de los tristes contratiempos y vicisitudes en las noticias: “El olivo plantado en Roma, como la gracia en los corazones de los seres humanos, sigue creciendo, poco a poco a la sombra de la cúpula de la Basílica de San Pedro: Una semilla profética de un Dios que un día va a transformar todas las cosas en Él”.

Al concluir su homilía, el patriarca Twal compartió su “esperanza”: “Que la Iglesia Madre reciba y transmita la Misericordia de Dios y se convierta en el caldo de cultivo para una reactivación de una reconciliación entre los pueblos!”

Durante la misa, dos jóvenes francesas recibieron el sacramento de la Confirmación de manos del patriarca. Las dos chicas se habían preparado para la ocasión por la Comunidad de las Bienaventuranzas localizada en Emaús-Nicópolis.

Al final de la celebración, una lluvia de pétalos de rosa simbolizó el descenso del Espíritu Santo sobre los fieles, de acuerdo con la antigua tradición de la fiesta de Pentecostés, también conocida como la “Pascua de rosas.” Las bóvedas de algunas iglesias, como la de la Dormición en Jerusalén, aún contienen una escotilla llamada “el paso del Espíritu Santo”, una abertura especialmente diseñada para la liberación de los pétalos o incluso palomas, en el día de Pentecostés.

Myriam Ambroselli
Fotos: © PLJ / Thomas Charriere

DSC_1014.jpgDSC_1022.jpgDSC_1032.jpgDSC_1039.jpgDSC_0060.jpgDSC_0062.jpgDSC_0066.jpgDSC_0099.jpgDSC_0122.jpgDSC_0136.jpgDSC_0158.jpgDSC_0162.jpgDSC_0190.jpgDSC_0212.jpg