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Posted on 15 Apr 2016 in Caridad, Jubileo de la Misericordia, Transparencia

Centro Pastoral Nuestra Señora Mujer de Valor: Un oasis para los emigrantes

Centro Pastoral Nuestra Señora Mujer de Valor: Un oasis para los emigrantes

 

TEL AVIV – El Centro Pastoral Nuestra Señora Mujer de Valor abrió en febrero de 2014, en el sur de Tel Aviv. El lugar permite que las comunidades migrantes puedan reunirse para practicar su fe y disfrutar de las muchas actividades pastorales que se ofrecen. Nuestra Senora Mujer de Valor es el principal centro para la pastoral de los emigrantes, y como expresa el padre David Neuhaus, el Centro ofrece un oasis donde se encuentra consuelo espiritual, educación y programas sociales.

Centro Nuestra Señora Mujer de Valor, un lugar de vida espiritual

El Centro, ubicado en el corazón de un barrio vecino de la estación central de autobuses de Tel Aviv, la mayoría de las actividades son enfocadas al cuidado pastoral de los emigrantes. El edificio más grande, reformado en 2014, alberga la iglesia, la cual es compatible con la vida espiritual, sacramental y religiosa de muchos feligreses. De hecho, hay varios cientos o incluso unos pocos miles que han hecho del Centro Nuestra Señora Mujer de Valor su parroquia. Entre el viernes por la noche y domingo por la mañana se celebran siete misas de los domingos, con una asistencia de unos 400 fieles en cada misa. Después de la misa, los fieles se reúnen para una comida agradable y la oportunidad de compartir su vida cotidiana con sus amigos y miembros de la comunidad.

Filipinos, indios, eritreos, de Sri Lanka o de Sudán, todos los que vienen aquí encuentran un lugar de consuelo espiritual. El centro también ofrece formación religiosa y educación para sus hijos, después de una catequesis adecuada en el idioma hebreo, el cual se habla en la escuela y en el que han aprendido a leer y escribir. De esta forma pueden prepararse para los sacramentos: Este año, 50 niños harán su primera comunión y 25 recibirán su confirmación. Después de completar seis años de catecismo, algunos siguen veniendo al Centro y participan en actividades de grupos juveniles que crecen gradualmente; pronto tendrán un lugar reservado para ellos, donde podrán reunirse cuando quieran.

Un lugar donde los emigrantes encuentran ayuda práctica adaptada a sus necesidades

El Centro es, ante todo, un lugar en el que se abordan los problemas sociales reales al día, lo que permite a los emigrantes, encontrar una vida más digna. Para proporcionar la asistencia apropiada, el padre David Neuhaus, vicario patriarcal latino y coordinador de la pastoral de los emigrantes, dice “hemos visitado las ONG que trabajan con emigrantes, preguntando cómo la Iglesia podría apoyar su trabajo?”. En particular, las respuestas dieron lugar a dos iniciativas:

  • La creación de guarderías para niños menores de tres años: En septiembre de 2014, seis niños fueron recibidos en el Centro, en la actualidad hay 51, bajo la supervisión de una docena de personas.
  • La apertura de un espacio para alojar los pacientes convalecientes en la casa de San José, al lado del edificio que alberga la iglesia. Esta es una respuesta a un problema real que enfrentan algunos emigrantes sin seguro social; si son atendidos en el caso de enfermedad grave, una vez liberados, se encuentran en la calle, sin trabajo, sin vivienda y sin ayuda. Las ONG están en busca de casas de salud para acomodarlos. El Centro Nuestra Señora Mujer de Valor intenta abordar esta necesidad: Hoy en día, una madre diagnosticada con cáncer se encuentra alojada ahí hace tres semanas, con su hija de 4 años de edad.

Un lugar dinámico en el corazón de la vida de la Iglesia

Padre Michael “Mako” Grospe, un filipino que llegó para una misión de tres años, es el párroco y director del Centro Pastoral Nuestra Señora Mujer de Valor. Él coordina diferentes actividades, el mantenimiento de los edificios y las relaciones entre los capellanes, trabajadores sociales y otras personas que trabajan allí. Mientras que su parroquia atiende a los más pobres de los pobres, él concede especial importancia a animar el Año de la Misericordia proclamada por el papa Francisco. Padre Mako también ha supervisado el desarrollo de varias iniciativas como la colecta de botellas retornables, “cada feligrés devuelve las botellas vacías y el dinero recibido a cambio, sirve para la caridad de la parroquia.” Dos peregrinaciones se organizaron para entrar por las Puertas de la Misericordia en Belén y Jerusalén, “para permitir que los feligreses experimenten la misericordia y el amor de Dios”. Padre Mako también ha invitado a cada uno de sus feligreses para hacer un compromiso personal, de llevar a cabo fielmente, durante todo el año, una obra de misericordia corporal.

Calixte des Lauriers
Fotos: © PLJ / Thomas Charrière

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