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Posted on 22 Mar 2016 in Actualidad local, Política y sociedad, Transparencia

La sociedad religiosamente dividida de Israel

La sociedad religiosamente dividida de Israel

 

JERUSALÉN – Un estudio estadounidense publicado por el Centro de Investigación Pew, reveló las discrepancias y fisuras causadas por las religiones dentro de la sociedad israelí. El estudio fue presentado por Alan Cooperman, Director de Investigación, en el Consulado General de Francia, el jueves 10 marzo de 2016, en Jerusalén.

La encuesta realizada por el Centro de Investigación Pew en Washington, publicada el martes 8 de marzo de 2016, es la primera de su clase para abordar con precisión las brechas religiosas y sus efectos dentro de la sociedad israelí. El estudio entrevistó a 5.601 adultos israelíes en su respectivo idioma, en hebreo, árabe o ruso, entre octubre de 2014 y mayo de 2015, lo que quiere decir, antes de las elecciones y antes de la actual ola de violencia.

El investigador Alan Cooperman y su colega Nehal Sahgal del Centro de Investigación Pew, una ONG no estadounidense ni política, presentó su trabajo el jueves al Cónsul General de Francia, Sr. Hervé Magro, y para algunos funcionarios consulares y destacó el hecho de que la sociedad israelí está “cada vez más polarizada por la religión”.

De acuerdo con las conclusiones de la encuesta, las brechas religiosas y sociales se reflejan en posiciones radicalmente divergentes en diversos temas políticos, y en actitudes muy separadas dentro de la sociedad y con el Estado de Israel.

La mayoría de los israelíes, sean judíos, cristianos o musulmanes, se casan dentro de sus propios grupos o subgrupos, religiosos o laicos, y viven y crecen en las esferas sociales que están separados de otros grupos.

Si la encuesta muestra sobre cómo el judaísmo constituye una fuente de unidad entre los judíos de Israel que consideran casi unánimemente que Israel es una patria judía, que un estado judío y la democracia son compatibles, o que el antisemitismo es un fenómeno creciente a escala mundial, revela así las lagunas y las profundas divisiones dentro de la comunidad judía. Sobre la cuestión, por ejemplo, de la preferencia de dar a la Halajá (ley religiosa) para dictar los principios democráticos o el uso de los servicios públicos durante el Shabat, las brechas son sorprendentes.

La encuesta revela, con números de apoyo, la importancia central de la religión dentro de la sociedad israelí, donde el 81% de las personas incluidas en la muestra, se identifican como judíos, 14% musulmanes, 2% cristianos y 2% drusos. La mayoría de estas personas consideran su religión “muy importante”.

Mientras que la gran mayoría de los árabes israelíes consideran que Israel no puede ser a la vez una democracia y un estado judío, sin embargo, no tienen un punto de vista democrático secular. Las cifras revelan que el 58% de los musulmanes encuestados, consideran por su lado, que la Sharia deberia ser la ley para los musulmanes en Israel, y el 55% de los cristianos, que los principios bíblicos podrían servir como marco para la ley. Alan Cooperman subrayó que estas personas estaban expresando “ideales, no propuestas políticas”.

Desde un punto de vista político, esta vez, la encuesta revela la disminución de la creencia entre los árabes, en la posibilidad de una solución de dos estados. Si el 74% de los árabes considera esta solución posible en 2013, ellos no eran más de un 50% en 2015. El desánimo se ve menos entre los judíos, que desciende del 46% al 43%. Acerca de la actitud de sus líderes políticos en el proceso de paz, judios y árabes, los encuestrados tienen dudas mutuas sobre la sinceridad de la parte contraria.

Cuando se le preguntó sobre los asentamientos y la seguridad de Israel, en trabas al proceso de paz, el 42% de los judíos entrevistados afirmó que los asentamientos contribuyeron a la seguridad de Israel, el 30% que eran perjudiciales. 79% de los judíos consideran que Israel debería dar preferencia a los judíos.

Por otro lado, el 48% de los judíos estaban a favor de la consigna: “Los árabes deben ser expulsados o transferidos de Israel”. Sólo el 46% de los encuestados eran judíos en contra. Estos resultados plantearon fuertes reacciones cuando la encuesta se hizo pública dos días antes. El presidente de Israel, Reuven Rivlin, instó a los ciudadanos judíos a hacer un “examen de conciencia”, teniendo en cuenta estas cifras.

Estos resultados mostraron una cohesión social muy frágil y antagonismos irreductibles, entre los diferentes grupos religiosos dentro de la sociedad israelí. Si ellos no están tan soprendidos, no obstante es posible imaginar el futuro con esperanza. Al término de la reunión, el Cónsul General francés, Sr. Magro declaró “Siempre hay la mitad de las personas que piensan que la paz es posible”.

Myriam Ambroselli

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