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Posted on 18 Aug 2015 in Diócesis, Parroquias en Israel, Transparencia, Vicarios patriarcales

El Vicariato de Santiago celebra su 60 aniversario

El Vicariato de Santiago celebra su 60 aniversario

 

 

JERUSALÉN- La fundación de la obra de Santiago ha celebrado su 60 aniversario. En esta ocasión, el padre David Neuhaus, SJ responsable del Vicariato de Santiago para católicos de habla hebrea en Israel, publicó una carta pastoral, hablando del comienzo del vicariato, sus desafíos y perspectivas. El también accedió a hablar con nosotros acerca de este aniversario.

 

¿Cómo nació el vicariato? ¿Cuál fue la primera intuición?

El trabajo de Santiago (mucho antes que fuera un vicariato) nació en 1955, como algunos católicos se dieron cuenta de que entre los cientos de miles de judíos que llegaron al país, en los primeros años del Estado de Israel, había miles de católicos. Eran los cónyuges e hijos de judíos católicos que vinieron con su miembro de la familia judía, al nuevo Estado de Israel como ciudadanos y, una parte de la sociedad judía en el nuevo Estado. También hubo un número menor de judíos que habían sido bautizados en la Iglesia Católica. Estos judíos bautizados, se habían encontrado con el mismo destino que el resto de los judíos durante el Holocausto, un hecho que sirvió para fortalecer su propia identidad judía. Ellos comenzaron a buscar iglesias y encontraron iglesias de habla árabe pero no de habla hebrea. El hebreo no era su lengua materna, pero fue la lengua de la sociedad en la que vivían y el lenguaje que los unía, ya que no tenían otro idioma en común.

 

¿Cuáles fueron sus primeras misiones?

La primera misión era reunir las “ovejas perdidas”, extenderla por todo el país y vivir dentro de la sociedad judía. Las primeras comunidades se establecieron en Jaffa, Jerusalén, Haifa y Beer Sheba. La próxima misión era “crear” un cristianismo de habla hebrea. El cristianismo nunca había utilizado el hebreo para la liturgia o la teología. El hebreo estaba estrechamente asociado con el desarrollo de la tradición judía. Este fue un comienzo importante, aunque como estos años fueron los de la Iglesia preconciliar, se comenzaba a explorar más profundamente sus raíces judías y la importancia del Antiguo Testamento. La creación de un hebreo cristiano, gracias a maravillosos y talentosos lingüistas, liturgistas, teólogos y pastores, fue un gran éxito. Otra importante misión, fue transmitir la fe a las nuevas generaciones nacidas en Israel y, aquí, tuvo menos éxito. La nueva generación era israelí, culturalmente judía y fuertemente influenciada por el ambiente secular en la que estos católicos vivían. La Iglesia parecía extranjera y poco interesante y la mayoría de las nuevas generaciones lo asimilaron. Este es un desafío continuo: tratando de ofrecer a nuestros jóvenes una fe cristiana atractiva y la identidad católica en hebreo, como israelíes que pertenece a la sociedad judía. Otro desafío importante, fue el establecimiento de contactos y la comunión entre los católicos de habla árabe, la Iglesia enraizada y la realidad de la nueva Iglesia de habla hebrea.

 

Una de su principal tarea es sensibilizar a la Iglesia en sus raíces judías. ¿Es una tarea fácil?

La tarea de sensibilizar a la Iglesia a sus raíces judías fue bastante revolucionaria en 1955, pero después de 1965 toda la Iglesia Católica se convirtió en revolucionaria en este sentido. La enseñanza de Nostra Aetate y el desarrollo del Magisterio de la Iglesia sobre este tema, ha hecho que nuestra tarea sea mucho más fácil y nosotros también hemos sido inspirados por los acontecimientos relatados por San Juan XXIII, el Beato Pablo VI, San Juan Pablo II y Benedicto. El Papa Francisco también es muy sensible con esta dimensión de la identidad de la Iglesia.

 

¿Cómo entender el «misterio de Israel» hoy en día?

El «misterio de Israel» se refiere a una declaración en la Epístola a los romanos y evoca el gran misterio de Jesús, el judío que vino de su propio pueblo y no fue reconocido como Mesías. Hoy somos más conscientes de cómo nosotros, como católicos, podríamos haber contribuido a ello por no ser auténticos testigos de Cristo en nuestras relaciones con los judíos (y con tantos otros). Nuestros propios pecados de violencia, de poder, la codicia y los celos han impedido que el rostro de Jesús sea visto por los judíos. Debemos estar enfocados en cómo Dios es siempre fiel, cómo Él no rechaza a los judíos y no nos rechaza y juntos tenemos que encontrar la manera de dar testimonio del amor de Dios en el mundo.

 

¿Cómo son las relaciones entre el Qehillot y las comunidades cristianas árabes? Y las comunidades judías?

Trabajamos duro para desarrollar fuertes relaciones, tanto con judíos y con nuestros hermanos y hermanas árabes cristianos. Algunos de nosotros somos miembros de familias judías y todos son parte de la sociedad, vamos a la escuela con judíos, servimos en el ejército con ellos, estudiamos y trabajamos con ellos, muchos de nuestros jóvenes se casan con judíos. Queremos ser el rostro de la Iglesia que busca la reconciliación, el perdón y trabajar juntos para construir un futuro mejor. A menudo tenemos judíos en nuestras celebraciones de la comunidad y comprometidos con regularidad en estudio en común, la enseñanza y la presentación de la Iglesia en la sociedad judía israelí. También hay que identificar a los judíos que comparten nuestros valores y nuestra visión y trabajar con ellos para construir un futuro mejor. Somos católicos y profundamente en comunión con nuestros hermanos y hermanas árabes cristianos. Estamos llamados a ser sensibles a sus sufrimientos, sus aspiraciones y sus alegrías y tristezas. En algunas de nuestras comunidades, los árabes son miembros porque las circunstancias les ha llevado a vivir en las ciudades judías y las únicas iglesias que hay son las nuestras. Les damos la bienvenida con los brazos abiertos y creemos que formando comunidades juntos, podemos dar testimonio de nuestro compromiso como discípulos de Cristo a la justicia, la paz, la libertad, la igualdad …

 

¿Cuál es el mensaje y papel del vicariato, hoy en Israel?

Debemos ser una voz de esperanza. Creemos en un Cristo resucitado, por lo que debemos ser un oasis de alegría. No debemos perder la fe en que la paz vendrá y la justicia prevalecerá, porque en última instancia, Dios es el Señor de la historia. Tenemos que ser valientes portadores de Buenas Nuevas!

 

Padre David Neuhaus, SJ entrevistado por Manuella Affejee.