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Posted on 14 Jul 2015 in Actualidad local, Discursos y entrevistas FT, Patriarca, Transparencia

Mons. Fouad Twal: “La incitación teocrática es la mayor fuente de homicidio y genocidio”

Mons. Fouad Twal: “La incitación teocrática es la mayor fuente de homicidio y genocidio”

 

ENTREVISTA – En una entrevista con el Embajador Francisco Carrillo de la UNESCO, publicada por el periodico Ahora el 14 de Julio del 2015, el Patriarca Latino Fouad Twal habla de la situación del Oriente Medio, de los cristianos de la region y del yihadismo.

S.B. Mons. Fouad Twal es el segundo patriarca latino (título que se concede al arzobispo de Jerusalén) árabe. Es la figura religiosa más importante de la Santa Sede en Jerusalén, en los territorios de la Autoridad Nacional Palestina, Jordania y Chipre. De él depende la supervisión de los Santos Lugares, encomendada a los franciscanos, y de toda la presencia de organizaciones católicas en la región. Desarrolla una importante labor asistencial por el desarrollo y alimenta una significativa red escolar, cuyos alumnos, en su mayoría, son árabo-palestinos y musulmanes.

¿Cómo valora la situación de los cristianos en Oriente Medio, en Libia y en Nigeria?
Su situación en muchos países de Oriente Medio se ve seriamente amenazada. Intencionalmente o no, los cristianos han sido  —y siguen siendo— las primeras víctimas de todos los disturbios en la región, a partir de la primera y segunda guerras del Golfo. De un millón y medio de cristianos bajo el régimen de Saddam, ahora son menos de 400.000. Siria ha perdido mucho más de un tercio de sus cristianos en los últimos cinco años. Asesinatos en masa, secuestros de obispos y sacerdotes, demolición sistemática de iglesias: son signos inequívocos de movimientos cuyo propósito es desarraigar a los cristianos de sus países de origen. ¿Quién se beneficia de todo esto, además de los grupos islamistas, que están encantados de hacer esta limpieza religiosa? Algunos afirman que no tiene nada que ver con el islam, pero todo esto se lleva a cabo por musulmanes. En realidad, lo que ocurre, sobre todo en Nigeria, va más allá del verso del Corán que afirma que judíos y nazarenos deben pagar el tributo o yiziah, pero no ser asesinados (Corán 9: 29).
En Egipto ahora hay más estabilidad y justicia. El actual presidente, un musulmán devoto, es de mente abierta y de gran corazón, plenamente consciente de la unidad nacional. Aprecia mucho a los coptos y considera que su papel es fundamental en la construcción de Egipto (“Egipto” viene de “copto”).
Jordania es el país más estable en las últimas seis décadas. Su régimen asegura una vida digna y tranquila para sus ciudadanos cristianos. Es la parte más grande de nuestra diócesis patriarcal; sin embargo, debido a dificultades económicas y a la presión demográfica, muchos cristianos también emigran.
Líbano, también debido a las divisiones internas, a las tensiones interreligiosas y al caos reinante, así como al vacío político, está constantemente amenazado con el estallido de una guerra civil. Desde hace décadas su identidad y soberanía cristiana han sido eliminados, sobre todo tras el Acuerdo Taif, que redujo considerablemente las prerrogativas del presidente, cristiano maronita según establece la Constitución. Hasta ahora ningún presidente ha sido elegido, aunque su papel sea simplemente representativo y protocolario.
Al parecer, en Libia hay algunos sacerdotes y cristianos extranjeros. Ya han sido ejecutados por ISIS 21 coptos y 24 etíopes.
Muchos cristianos nigerianos se han convertido en mártires en manos de Boko Haram, una organización terrorista islamista que afirma que la educación, especialmente la de las niñas, es haram, que significa “ilícita”. Muchas iglesias han sido incendiadas, muchos cristianos quemados vivos…

¿Hacia dónde nos están conduciendo estas masacres? ¿Se descristianizan Próximo y Medio Oriente?
A pesar de todo, siempre habrá cristianos: esta es nuestra esperanza. En algunos países, su presencia no está amenazada por ahora. Esperamos que incluso después de estos años oscuros el cristianismo prospere de nuevo, especialmente cuando las guerras civiles cesen y los gobiernos y las organizaciones se den cuenta de que están deshaciéndose de sus mejores ciudadanos, los más pacíficos.

¿Podemos hablar de genocidio?
Genocidio es una palabra de mucho peso. Se trata de la destrucción sistemática de la totalidad o una parte significativa de un grupo racial, étnico, religioso o nacional. Masacres en masa de los cristianos en Siria e Irak son hechos horribles e innegables. También armenios, precisamente aquellos cuyos ancestros escaparon del genocidio turco-otomano de 1915, así como griegos y asirios, están siendo desalojados de los países que los acogieron o exterminados. Dejemos que la gente llame a esta barbarie como quiera: es asesinato masivo sistemático de los cristianos por la única razón de ser cristianos.


¿Cuál habría de ser la respuesta al yihadismo radical de corte terrorista?
Estamos frente a una ideología anticristiana destructiva que nos recuerda, como señala el papa Francisco, a la que condujo a las persecuciones más grandes y más crueles de la historia. Es necesaria una respuesta por parte de los clérigos musulmanes, que deberían denunciar la crueldad y la violencia, como hizo el muftí de Jordania. Como todos sabemos, y como observa el pensador israelí Daniel Bar-Tal, “la mayor influencia sobre las generaciones futuras es ejercida por los programas de la escuela”, es decir, por los manuales escolares diversificados, especialmente los de religión (y en idioma árabe). La incitación teocrática es la mayor fuente de homicidio y genocidio.
Como líderes religiosos cristianos, hacemos hincapié en la noción de ciudadanía. Es cierto que no se encuentra en el Corán, pero hay que hacer que  más musulmanes crean en ella, sin contradecir la idea islámica de umma, la comunidad musulmana en todo el mundo. Por otra parte, el diálogo interreligioso puede ayudar a algunos intelectuales musulmanes a que acepten que los cristianos también son monoteístas y que pueden convivir perfectamente con los musulmanes, ya que lo han demostrado durante 14 siglos.


¿Cree que una de las claves de la pacificación y estabilidad en Próximo y Medio Oriente pasa por el reconocimiento de un Estado Palestino por parte de Israel?
El reconocimiento por parte de Israel de un Estado Palestino podría haber sido un factor de paz y estabilidad hace unos años, cuando eso era el origen principal y único del conflicto. Hoy en día, por lo menos desde 1991, los países más grandes y más importantes se ven envueltos en guerras interreligiosas y civiles. Por supuesto, un Estado Palestino daría a los islamistas menos pretextos para matar cruzados. Sin embargo, los principales problemas se mantendrían.


El patriarca latino, siguiendo al papa Francisco, promueve soluciones de paz a través del diálogo intercultural e interreligioso. ¿Cree que el diálogo con el islam y con el judaísmo es siempre un camino y una esperanza necesaria?
Como dijo el papa Benedicto XVI, en la apertura del sínodo de 2010, para los cristianos en Oriente Medio el diálogo interreligioso no es un lujo sino una necesidad. Siempre puede ayudar: es el principal canal para una mejor comprensión y para reducir los malentendidos. Como algunas personas dicen en francés, c’est mieux débattre que lutter(es mejor debatir que pelear). Ahora bien, hablando de manera realista: ¿cuánto impacto tiene este diálogo, especialmente entre las élites, para efectuar cambios, sobre todo en la línea dura y habiendo mercenarios y asesinos profesionales?


¿Existen posibilidades de diálogo con Daesh?
Hasta ahora, ningún diálogo ha sido posible. Solo el diálogo teológico, a una distancia prudente, podría ser útil. Pero ¿quién está detrás de ISIS?, ¿quién financia? Y entonces: ¿con quién hablamos? El interlocutor está oculto. El “negocio” es torpe y poco claro.


La comunidad internacional está muy preocupada por el terrorismo yihadista y, en particular, por las persecuciones de cristianos. ¿Qué puede y debe hacer?
Condenar el terrorismo y cortar todas las relaciones diplomáticas con los países que lo financian, a pesar de los intereses obvios. Esa es la parte desagradable de la oferta.


¿Se podría trabajar para una reintegración de las comunidades árabo-cristianas y árabo-musulmanes en la “ciudadanía única” a nivel de aldeas, pueblos, ciudades y países? 
Al parecer hay un caos tal que ni siquiera los árabes musulmanes saben quién está orquestando todas estas horribles guerras civiles. Los ciudadanos cristianos no necesitan ninguna reintegración: son el núcleo de las poblaciones musulmanas predominantes de Oriente Medio. Solo se necesita un poco de paz y estabilidad. La mayoría de los cristianos desea volver a casa; se sienten extraños en Occidente y en el exilio en otros países árabes.

Fuente: Ahora