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Posted on 8 May 2015 in Iglesia, Santas Mariam y Marie Alphonsine, Transparencia

Obispo Shomali: “Santidad puede conjugarse con el idioma árabe”

Obispo Shomali: “Santidad puede conjugarse con el idioma árabe”

JERUSALÉN – Durante una conferencia de prensa celebrada el 6 de mayo, en el Christian Media Center, con  relación a la próxima canonización, el día 17 de mayo, de  dos monjas palestinas, Beata Mariam y Beata Marie-Alphonsine, el Obispo William Shomali, Vicario Patriarcal Latino para Jerusalén y Palestina, evocó el significado de la santidad de hoy en día y explicó la importancia de este evento para la Tierra Santa. A continuación, se muestra el texto completo de su discurso.

Agradezco al CMC por organizar esta conferencia de prensa, antes de nuestra peregrinación a Roma, donde el Papa Francisco declarará, el 17 de mayo, a dos monjas palestinas como santas. La palabra técnica utilizada para tal evento es canonización.

La Tierra Santa se prepara para un evento muy importante. Muchos poetas compitieron a escribir canciones e himnos, los cineastas están haciendo lo mismo. Más de 15 libros en distintos idiomas fueron escritos para difundir sus pensamientos y santidad.

¿Qué significa un evento de este tipo y que significa hoy para nosotros, para la gente de la Tierra Santa ser árabes o judíos, palestinos o israelíes o jordanos, cristianos o musulmanes?

Me permito usar una analogía. Cada año, un premio Nobel se otorga a las mejores personas que hayan prestado grandes servicios a la humanidad en el campo de la ciencia, la literatura, la medicina, la economía o la paz. Un ganador del premio Nobel de la paz es un hombre o una mujer excepcional que se sacrificó a sí mismo y puso toda su energía en la resolución de conflictos, en el logro de la reconciliación o para evitar conflictos o incluso la denuncia de la opresión y la injusticia. La Iglesia Católica tiene sus propios parámetros para honrar a los mejores entre sus fieles, que cumplieron algunos requisitos.

Un/a santo/a, con el fin de disfrutar de la felicidad eterna con Dios y sus ángeles en el cielo, debe:

1- Tener una gran experiencia de Dios y la comunión con Él,

2- Vivir un estándar alto y heroico de la vida ética: la honestidad, la humildad, la abnegación, la sabiduría, la caridad, el amor y el perdón,

3- Las personas deben dar testimonio de esta santidad. Por esta razón, la iglesia tiene algunos procedimientos legales de investigación, a través de los escritos, dichos y hechos del candidato/a a la santidad antes de declararlo/a, primero venerable, segundo bendecido/a y tercero como santo/a.

4- Con el fin de obtener los dos últimos grados, se solicitan dos milagros. Los dos milagros deben ser estudiados por el comité local y luego por el comité internacional de médicos. Un milagro debe ser como una curación instantánea, no como resultado de haber tomado la medicina o haber hecho una cirugía y sí, gracias a la intercesión del santo/a. Estas condiciones hacen difícil el proceso de canonización. Por esta razón, Marie Alphonsine Ghattas que murió en el año 1927 y Myriam Bawardi que murió en el año 1878 están siendo canonizadas solamente este año.

Nuestras dos santas pasaron con éxito todas estas pruebas. No vamos a hablar de los milagros que han hecho. El tiempo es corto. Pero ustedes pueden leer la carta pastoral del Patriarca sobre este tema.

Por último, un santo/a, además de disfrutar de la felicidad eterna en el cielo, está siendo objeto de veneración por la comunidad local y de toda la iglesia, es un brillante ejemplo a imitar y ofrece una poderosa intercesión.

Nuestra Tierra Santa, ha otorgado cientos de santos desde el primer siglo hasta la actualidad. Nuestra santa más importante es Santa María, Madre de Jesús, su esposo José, los primeros apóstoles, muchos obispos, monjes y mártires de la fe. Algunos nombres destacados son: Jerome, Justin, Helena, Sofronius, Saba, Euytimus y Alberto de Jerusalén. Pero tenemos sólo tres de la época moderna y cuya lengua no era griego, latín o arameo, sino que el árabe. Santidad puede conjugarse con el idioma árabe.
Además de Bawardi y Ghattas, el tercero es Simon Srouji, salesiano. Su causa está en estudio en Roma.

Las dos monjas se encontraron en Belén alrededor del año 1875. Una era contemplativa, carmelita que vivió sus últimos años en Belén. La otra era activa y fundadora de la Congregación del Santo Rosario. Se desempeñó como profesora, enfermera y consejera espiritual en las ciudades de Beit Sahour, Jaffa de Nazaret, Zabadeh, Salt Belén y Ain Karem.

¿Qué significa su santidad para nosotros?
1- Primero que todo, significa que nuestra Tierra Santa es capaz de santidad y continúa siendo Santa, no sólo por los santos lugares que alberga, sino también por las buenas personas que viven aquí.

2- Estas dos santas vivieron en tiempos difíciles de pobreza extrema, la falta de libertad, fue el Imperio Turco Otomano, la falta de escuelas y universidades. Muchas personas, especialmente las mujeres eran analfabetas. Ellas sufrieron dolencias y enfermedades,  hambre y sed y falta de comodidades. Pero tenían perseverancia, paciencia,  humildad y, sobre todo, amaban a Dios y al prójimo de una manera heroica. El Espíritu Santo fue su maestro.

Mariam Bawardi era carmelita contemplativa. Ella era mística. De ella aprendimos a orar y cómo entrar en comunión con Dios. Ella habló con palabras conmovedoras sobre la misericordia de Dios, su cercanía y la disposición a perdonar a los más grandes pecadores. Nuestra admiración es más grande cuando sabemos que ella era casi analfabeta.

3- La otra santa, Marie Ghattas abrió las primeras escuelas para niñas en los pueblos que visitó como Salt, Zababdeh, Beit Sahour y Jaffa de Nazaret. Ella defendió a las mujeres y las ayudó a tener acceso a la cultura y a la educación, que son los mejores medios para su libertad y dignidad. Ella era activa sin dejar de ser contemplativa, mientras que la otra era contemplativa sin dejar de ser activa. Cuando Mariam Bawardi murió, un testigo dijo: Si ella no entra en el cielo, dudo que cualquiera lo haría.

4- La intercesión por la paz: Las dos santas vivieron en Palestina antes que fuera dividida. No conocían el conflicto árabe-israelí. Estoy seguro de que siguen nuestra situación desde el cielo y continuarán a interceder por la paz y la reconciliación en Tierra Santa. Su intercesión es fuerte y eficaz.
Conclusión: Los palestinos deben estar orgullosos de estas dos santas. El Presidente Mahmoud Abbas participará en la celebración en Roma, con una delegación de alto rango. Yo creo que no sólo los cristianos, sino también los musulmanes y los judíos pueden estar felices porque dos personas de nuestro país se sumaron al mayor grado de justicia humana, sabiduría espiritual y la experiencia mística de Dios. Ellas son modelos para todos e intercesoras para todos. Intercediendo por la Tierra Santa, que no segregan entre los cristianos y no cristianos. Por incidencia, ambas se llaman María y Myriam. Es extraordinario como este nombre es común entre judíos, cristianos y musulmanes. Que ellas puedan convertirse en un puente entre todos nosotros.