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Posted on 30 Mar 2015 in Transparencia, Vida espiritual, Voz de los sacerdotes

Domingo de Ramos: Una larga Pasión, ¡la del Señor y la de su pueblo!

Domingo de Ramos: Una larga Pasión, ¡la del Señor y la de su pueblo!

Domingo de Ramos Ciclo B

Una larga Pasión, ¡la del Señor y la de su pueblo!

(Flp 2, 6-11; Mc 14, 1-15.47) (por el P. P. Madrós)

Nuestros católicos ya están habituados a las lecturas “cortas” y a las liturgias rápidas. Por esto, la lectura de la Pasión según san Marcos hoy les parece interminable. Pero este cuarto de hora “sagrado” que pasamos escuchando con cierta paciencia el relato de la Pasión no es nada en comparación con los sufrimientos de Jesús y de nuestros pobres cristianos de Siria, Iraq, Pakistán (donde acaban de ser arrestados… 200 cristianos, ¡precisamente las víctimas en lugar de sus verdugos!), Nigeria, muchos lugares de Occidente también, etc … Este año la Pasión de Cristo no necesita comentarios, puesto que encarnamos más que nunca los sufrimientos del Señor “en nuestros cuerpos” y en nuestras almas, oprimidos como estamos de diversas maneras.

Sin embargo hemos aprendido del Señor a no hacer “victimismo” sino a golpearnos el pecho antes de o en vez de “arrojar la piedra” a los “otros”. Sí, nos lamentamos, con razón, de los genocidios cometidos contra nosotros. Olvidamos en cambio nuestros propios genocidios que se expresan de manera particular en los infanticidios de los pequeños no nacidos.

Por otra parte, la eutanasia, que en los países “de tradición cristiana” tiene tanto éxito, constituye otra forma de la “cultura de la muerte”.

El Imperio Romano cayó precisamente por “implosión demográfica”, la capital pasó de repente de tener un millón de habitantes a tan solo unos cientos de miles, ¡este fue el fin! ¡El Occidente “cristiano” parece recalcitrante, refractario, impermeable, intratable cuando se habla de demografía! ¡“No se quieren niños: son antipáticos, exigen demasiadas fatigas y producen demasiados quebraderos de cabeza!”

¿Las consecuencias? Nos importan un rábano “¡Después de mí, el diluvio!”

 

 

¡La “kenosis” de Cristo! (Flp 2, 6 ss)

Jesús, en tanto que Verbo divino (Jn 1, 1) estaba “en forma de Dios”, teniendo “toda la plenitud de la divinidad” (Col 2, 9). No consideró que ser igual a Dios fuese una usurpación o un botín de guerra. La palabra original en griego « harpagmon αρπαγμον » nos recuerda El Avaro de Molière y su protagonista Harpagón. ¡Este personaje desgraciadamente sigue siendo muy actual !

La directiva americana de los Testigos de Jehová en su traducción manipulada « del nuevo mundo » agrega una coma y una expresión final para tergiversar completamente el sentido del texto de Filipenses 2, 6 : « (Cristo) no tuvo por usurpación ser igual a Dios ». Los dirigentes de Brooklyn, contrariamente al original, lo cambian como sigue « no dio consideración a una usurpación, a saber, que debiera ser igual a Dios » ! La coma y el « a saber » no figuran en el texto original griego. El « debiera ser » hace pensar en un sueño, una injusticia, una veleidad, una transgresión, contrariamente al infinitivo « einai » que significa simplemente « ser » igual a Dios.

Un pequeño ejemplo puede ilustrar lo que queremos decir. « Mauricio no considera un robo el hacerse con esta casa (que ha heredado) ». Recurriendo a las triquiñuelas brooklynianas la frase se convierte en ¡« Mauricio no considera que sea un robo, a saber, el hacerse con esa casa » !

A pesar de las piruetas de los Testigos de Jehová, el texto paulino afirma solemnemente la divinidad de Jesús aplicándole una declaración muy celosa del Dios de Isaias « al nombre de Yahve que toda rodilla se doble » ! Sin ceremonias el ex fariseo de Saulo proclama : « que al nombre de Jesús toda rodilla se doble ! » (v. 10 a).

¡Hosanna al Hijo de David!

No somos nosotros los que vamos a gritar: “¡Crucifícale!”

 

¡Santa Semana Santa y Feliz Pascua de Resurrección!