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Posted on 2 Feb 2015 in Orden del Santo Sepulcro

Ser un Caballero y Dama de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro en la actualidad.

Ser un Caballero y Dama de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro en la actualidad.

JERUSALÉN – Los grandes mantos blancos de los Caballeros, portando la gran cruz roja de Jerusalén, son muy impresionantes. Lejos del mito de la orden militar secreta de la Edad Media, ser un Caballero o Dama del Santo Sepulcro, significa mucho más que hermosos uniformes o rituales suntuosos. Un encuentro con seis de ellos, cada uno hablando de su inversión hacia la Tierra Santa y los cristianos del Oriente.

 La Orden fue fundada en 34 países y cuenta con 29.000 miembros. Caballeros y Damas del Santo Sepulcro viven su compromiso de diferentes maneras, pero con el mismo espíritu de solidaridad y entrega.

 

carola-henrique-dominique-300x203Henrique Abreu es Caballero y Carola Abreu es Dama, hace respectivamente cuatro y dos años, y viven actualmente en Tierra Santa. En un artículo anterior, nos contaron sobre el llamado que habían recibido para servir a los cristianos del Oriente. “Nuestra participación hoy en día, va más allá de lo que nunca imaginamos que iba a ser. Como Caballeros y Damas, el mayor orgullo y honor que se puede tener, es poder regresar a Jerusalén muchos años después de que nuestros antepasados en la Orden estuvieron aquí, y entrar en la Iglesia del Santo Sepulcro para orar y honrar a nuestro Señor y los que trabajaron duro en el pasado para mantener nuestra religión y los valores cristianos”.

Durante su trabajo voluntario enTaybeh, se encontraron con otro Caballero, Dominique Neckebroeck, investido en 1997, que vino por un mes a quedarse con las Hermanas dela Santa Cruz de Jerusalén, como “un hombre muy trabajador”. Para él, y para Henrique y Carola, ser Caballero y Dama,significa unirse a una Orden que encarna los verdaderos valores y significados de la fe cristiana.

“Un Caballero para mí significaba alguien que era un guerrero de la paz, un caballero, una persona con un gran coraje para proteger a los cristianos de Tierra Santa, y que  tiene un gran respeto, conocimiento y responsabilidad hacia los valores y códigos de nuestra Iglesia”, dijo Henrique. En cuanto a Dominique, es una vida que combina una fuerte demanda espiritual (incluyendo la formación), con un papel temporal de caridad bien organizada y con objetivos de trabajo predefinidos en Tierra Santa. Me di cuenta de que era posible estos días hacer una investigación y desarrollo de estas cualidades ancestrales, evitando la pompa y el romanticismo.

 Dominique quien asumió diversas responsabilidades dentro de la Lugartenencia de Francia, y que vuelve a Francia después de terminar su misión en Tierra Santa, señala: “Sin importar el nivel de servicio a nivel local, cada Caballero es útil y esperado. Para los proyectos nacionales, podemos añadir las acciones individuales, humildes e invisibles, compatibles con nuestros propios medios”.

Henrique y Carola, quienes dejaron sus actividades para venir y vivir en Tierra Santa experimentaron un gran cambio en sus vidas, a través de un compromiso total, día tras día. “He aprendido a desprenderme de las cosas materiales y tener una vida más austera y sencilla. Me siento afortunada de tener la oportunidad de ayudar a los cristianos en Tierra Santa y estoy muy orgullosa de acompañar a mi marido en esta misión única”, dice Carola.

Su marido añade “Me mudé a Jerusalén para vivir plenamente lo que es ser un Caballero en esta tierra, y en tiempos de conflicto y las dificultades que estamos viviendo ahora, es cuando los cristianos más necesitan de nuestro apoyo y cuidado. La oración y la fe es lo más importante, pero deben venir acompañadas del trabajo “in loco” que son esenciales en los días de hoy”. Desde su llegada, Henrique y Carola contribuyeron a la exitosa implementación de cinco proyectos diferentes.

Otro ejemplo diferente: Tewfiq y Ghada Habesch, cristianos árabes, Caballero y Dama del Santo Sepulcro desde 2010. Ser frederic-300x169Caballero y Dama es la voluntad de Dios para que seamos miembros de esta orden histórica y antigua, para servir a la Iglesia Madre y estar al servicio de los demás. Investidos por Su Beatitud Fouad Twal, Tewfiq y Ghada comparten los mismos valores que otros Caballeros y Damas de todo el mundo, a través de la oración, la compasión, apoyo moral y ejecución de proyectos.

Vivimos aquí, somos de aquí y nuestro papel en el mantenimiento de la presencia cristiana en Tierra Santa es diferente, ya que lo vivimos todos los días. Nuestro compromiso de ser testigos de la fe, pasa por esta presencia diaria”. Con el fin de compartir esta experiencia con otros Caballeros y Damas del mundo, o simples peregrinos, establecieron una agencia de viajes para instar a los católicos a visitar la Tierra Santa. Una peregrinación es una experiencia muy espiritual que renueva y consolida la fe de uno, mientras tanto, apoya una presencia cristiana continua en Tierra Santa.”
une-nuit-de-la-terre-saint-samedi-au-sanctuaire-300x169Frederic Fagot, convirtiéndose en Abad en 2012, explora la Tierra Santa en 2006. Una tormenta se convierte en una historia de amor: Me había unido a la Orden antes de  mi decisión de ser sacerdote. Enamorado de la historia y del Medio Oriente desde joven, descubrí la caballería, a través de figuras históricas como Godofredo de Bouillón, Balduino IV de Jerusalén, la lectura de libros de Jacques Heers, Jean Richard y Regine Pernoud…”

El Abad se emociona aún más cuando habla de los cristianos del Oriente: Todo cristiano nace en Jerusalén. Caballeros de la Orden del Santo Sepulcro defienden a la Iglesia y, más particularmente, a los cristianos del Oriente, a través de la oración y diferentes acciones”.

Una de sus muchas tareas, es a través de la Asociación de Vigilantes de Paz, creada en 2012 con dos objetivos: Primero para aumentar los intercambios escolares entre los establecimientos de Breton (el abad es delegado diocesano de escolarización católica en Morbihan, Francia) y las instituciones de Tierra Santa; otro aspecto está programado para el verano, mediante el envío de adultos jóvenes en peregrinación y el trabajo benévolo con las comunidades cristianas de Tierra Santa.”

“Un Caballero para mí es el brazo del Señor; su deber en el pasado consistió en proteger, defender y apoyar a la Santa Iglesia. Hoy se ejecuta a través de la oración, el manejo de proyectos en conjunto con los cristianos del Oriente, más especialmente con los jóvenes”. Una de las últimas iniciativas fue, por ejemplo, la noche de la Tierra Santa en Bretagne en Ste-Anne d’Auray que reunió a 1.500 personas, el 15 noviembre pasado: “Es de fundamental importancia que un máximo número de personas se sientan preocupados por esta tierra, por el destino de los hombres y mujeres que viven en ella. Esto también se aplica a nuestra sobrevivencia”.

Por lo tanto, ser Caballero o Dama hoy, representa una importante inversión y refleja el amor esencial por la Tierra Santa y sus piedras vivas de la Iglesia Madre de Jerusalén. Al vestir el manto en el que será enterrado, como en un sudario, un Caballero del Santo Sepulcro, confirma su pertenencia a Dios y su compromiso de servir a la Iglesia y sus organismos, a través de un soporte a las obras y a diferentes instituciones – culturales, de beneficencia, social – de la Iglesia Católica en Tierra Santa, en especial aquellas que pertenecen al Patriarcado Latino de Jerusalén.

 

Eva Maurer Morio