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Posted on 2 Jun 2014 in Iglesia, Papa - Tierra Santa 2014

El Papa Francisco en Yad Vashem: “Hombre, ¿dónde estás?”

El Papa Francisco en Yad Vashem: “Hombre, ¿dónde estás?”

François-Yad-VashemJERUSALÉN – La mañana del día lunes, 26 de mayo de 2014, consagrada al diálogo interreligioso, el Papa Francisco honró varios compromisos de protocolo vinculados a su condición de Jefe de Estado. Fue a Yad Vashem, el Memorial de la Shoah, con dos rabinos de Israel y el encuentro con altas autoridades políticas del Estado.

El protocolo del Estado de Israel establece que cualquier Jefe de Estado que visita el país, debe ir a colocar una corona de flores en la tumba de Herzl, fundador del movimiento sionista y luego hacer una reverencia ante Yad Vashem, el Monumento Shoah. El Papa rindió estos dos homenajes. Hizo un discurso espiritual muy particular, reanudando desde el comienzo de su discurso, una de las primeras frases de Dios en el libro del Génesis: “Hombre, ¿dónde estás?”

En lo que se parece más a una meditación que a un discurso, el Santo Padre hizo una serie de preguntas usando la voz de Dios que va directamente al hombre pecador: “Hombre ¿dónde estás? Yo no te reconozco más, ¿quién eres tú, hombre? ¿En qué te has convertido? ¿Qué horrores eres capaz de hacer? ¿Qué te hizo caer tan bajo? [ … ] No, este abismo no puede ser sólo tu trabajo ¿La obra de tus manos, la obra de tu corazón? ¿Quién te ha corrompido? ¿Quién te ha desfigurado? ¿Quién te ha inoculado la presunción de dominar el bien y el mal?”

Después de regresar a su papel como sacerdote, dirigió a Dios una palabra de queja en nombre de todos los hombres: Acuérdate de nosotros en tu misericordia. Danos la gracia de estar avergonzados de que, como hombres, hemos sido capaces de hacer”.

Este texto debe ser escuchado como una condena de la Shoah. Pero, de la parte de un Papa que, desde su llegada, proclama la paz, es posible que escuchemos este discurso con oídos de hoy, relacionándolo a las diferentes violencias “inaceptables” y condenadas por el Papa.

“¡Que Jerusalén sea verdaderamente la ciudad de la paz!”

El Papa hizo una visita a los grandes Rabinos Ashkenazi y Sefardí de Jerusalén, para recordar la amistad judía-cristiana que se encuentra entre las prioridades de la Santa Sede desde el Concilio Vaticano II.

A continuación, el Papa terminó la maratón de la mañana durante dos reuniones importantes: Con el Presidente y con el Primer Ministro de Israel. Si la segunda reunión fue privada, la primera fue ocasión para que el Sumo Pontífice renovara su invitación, la misma que había hecho el día anterior al Presidente Palestino, Mahmoud Abbas para ir al Vaticano a rezar por la paz.

El Presidente manifestó su deseo de continuar el trabajo del proceso de paz, que evoca una vez más, la solución con dos estados. A continuación, el Papa reafirmó su apoyo y estímulo a la búsqueda efectiva de la paz. También se dio el tiempo para pedir a Israel que los Lugares Santos sean accesibles para visita, tanto para los peregrinos como para los residentes en la Tierra Santa. Varias peticiones que fueron entregadas al Papa antes de su viaje, circulaban en este sentido. “¡Que Jerusalén sea verdaderamente la ciudad de la paz! Para que brille en toda su plenitud, su identidad y carácter, su valor religioso, cultural universal como tesoro de toda la humanidad! ¡Qué maravilloso es cuando los peregrinos y residentes puedan acceder libremente a los Lugares Santos y participar en las celebraciones!”

Después de esta mañana interreligiosa y política, el Papa fue a almorzar en el Convento San Salvador de los franciscanos. Un cambio de última hora para invitarse a sentarse a la mesa de sus hermanos, que sólo fueron avisados una hora antes.

Pierre Loup de Raucourt