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Posted on 5 May 2014 in Iglesia, Papa - Tierra Santa 2014

Lo que esperan los Cristianos Palestinos de la visita del Papa

Lo que esperan los Cristianos Palestinos de la visita del Papa

Benedict-Bethlehem_Mass-300x198JERUSALÉN – A estas alturas, en que la visita del Papa a la Tierra Santa se acerca, la Iglesia local se prepara arduamente para acoger al Pastor de la Iglesia Universal que desde su elección, busca fijamente propagar su mensaje evangélica, con una nueva dinámica. Por nuestro lado, juzgamos oportuno conocer lo que se espera de los cristianos palestinos, sacerdotes, religiosos y laicos.

Cincuenta años después de la visita del Papa Pablo VI a la Tierra Santa, en 1964, estas visitas de los pontífices se convirtieron en una tradición. Después de la visita del Santo Papa Juan Pablo II – el Papa de la Esperanza – que visitó esta tierra en 2000; y del Papa Bento XVI – el Papa de la Fe – que vino en 2008; es el turno del Papa Francisco – el Papa de la Misericordia – que llegará dentro de tres semanas. De la Esperanza a la Fe y después a la Misericordia, los sucesores de San Pedro nos invitan a recorrer el camino que el Evangelio propone, un camino de libertad que a los cristianos palestinos les hace tanta falta.

Una peregrinación espiritual y una confirmación de los cristianos en su fe.
Por su lado, la Hermana Virginia Habib, de las Hermanas del Rosario y Directora del Centro de Catecismo de la Diócesis, espera mucho de esta visita. “Espero que esta visita venga a renovar espiritualmente a los hermanos de la Tierra Santa en su fe. Espero que la presencia del Santo Padre entre nosotros, pueda ayudar a nuestro pueblo cristiano a acercarse a su Iglesia y a arraigarse aún más en su fe y en su tierra”.
En Jerusalén, fueron numerosos los cristianos que vivieron de cerca la peregrinación del Papa Pablo VI en 1964, las visitas de San Juan Pablo II y del Papa Emérito Bento XVI y esperan fervientemente la visita del Papa Francisco. Entre ellos, Emmanuel Hélou, hoy jubilado y que siguió de cerca la Peregrinación de Pablo VI cuando aún era un joven. Él nos cuenta: “¡Como natural de Jerusalén, me siento orgulloso de decir que fui a las visitas de los tres Papas a la Tierra Santa y luego voy a ir a la cuarta! Con relación a la visita de Pablo VI, ésta se realizó en un entorno geopolítico bien diferente de lo que hoy conocemos en la Tierra Santa. Pero aún me acuerdo muy bien del entusiasmo sin igual que esta visita dejó en mí y en el corazón de los cristianos. ¡Era la primera visita de un Papa a la Tierra Santa! Y tal vez sea esto lo que hizo de ésta un acontecimiento histórico. Aún me acuerdo de mi emoción cuando vi al Papa Pablo VI, a dos metros de mí, muy cansado subiendo la Vía Dolorosa, rodeado por un número increíble de personas que querían saludarlo”. Emmanuel continúa: “¡Esta próxima visita será muy corta! No obstante, deposito en ésta mucha confianza y tengo mucha esperanza que sea un éxito, a pesar de la difícil situación que conoce nuestro país y a pesar de los grandes problemas que la Iglesia tiene que enfrentar. Espero también que esta visita traiga a los pueblos de esta tierra, una lección de humildad, de amor y de misericordia, el cual el Papa Francisco es un ejemplo vivo”.

Una tradición interrumpida
Por su lado, el Padre Raficq señaló que estas visitas de los pontífices a la Tierra Santa se convirtieron en una tradición ineludible desde Pablo VI. El Padre Raficq siguió de muy cerca, la visita del Papa del Concilio Vaticano II. Era aún un seminarista en los últimos años de su formación sacerdotal, en Beit Jala. Y cuenta: “¡Pasaron cincuenta años desde la visita del Papa Pablo VI a la Tierra Santa, la primera visita de un sucesor de San Pedro, desde la fundación de la Iglesia! Esta visita fue, de hecho, muy importante, principalmente del punto de vista ecuménico: Fue el inicio de un gran dinamismo ecuménico cuyos frutos aún vemos hoy. La visita del Papa Francisco que, por otra parte, viene a celebrar los cincuenta años del histórico encuentro ecuménico”. Confirmando la popularidad del Papa Francisco entre los cristianos de la Tierra Santa, el Padre Rafciq continúa: “Es necesario decir que el camino se hace más fácil para la visita del Papa Francisco, una vez que su popularidad lo siguió hasta aquí, donde los hombres comunes pudieron ver que este Papa estableció nuevas reglas sobre la relación de la Iglesia con el mundo y sus asuntos. Todo esto con gestos sencillos que atraen y llevan a todos a estar con él”.
El Papa Francisco llevó a muchos fieles que se habían alejado de la Iglesia a reconciliarse con Dios y con su fe cristiana. Pero ayudó también a muchos que nunca dejaron la Iglesia, para que continúen firmes y profundicen una fe viva. Es en este sentido que Khader Habash, un abogado que trabaja en el tribunal eclesiástico, nos cuenta la primera impresión que tuvo del Papa Francisco: “Desde su primera aparición en el balcón del Vaticano, sentí que él iba a ser diferente. Y me pregunté a mi mismo: ¿Que irá a hacer este Papa por el mundo? “Y lo que más me impresionó, ese día fue su pedido para que todos recemos por él. Desde entonces, cada día, él me sorprende de forma diferente. Para mí, él está a rediseñando la imagen de Cristo en nuestros corazones”.

El sueño de unidad de las Iglesias de la Paz en la Tierra Santa.
El ecumenismo constituyó el núcleo de esta visita, pero en la Tierra Santa la dimensión política nunca está lejos. La dimensión política, o sea, el conflicto israelí/palestino/árabe y la injusticia alarmante que este conflicto impone al pueblo palestino, cristiano y musulmán. A este propósito, el Padre Rafiq afirma: “Todo lo que esperamos es que esta visita dé un nuevo impulso al diálogo ecuménico en la Tierra Santa. Y que también el Papa haga una invitación clara, firme y fuerte a favor de una paz justa y duradera en la Tierra Santa. Y, principalmente, en este momento en que las negociaciones de paz están paradas, porque no estaban por el buen camino y no iban a llegar a nada”. Esta es también la esperanza que anima el corazón de Khader. Él insiste: “Esperamos del Papa avances concretos en el diálogo ecuménico, sino que también, muy sencillamente, una palabra de verdad para el proceso de paz en la Tierra Santa”.

Firas Abedrabbo