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Posted on 30 May 2013 in Diócesis, Noticias de la diócesis

Haifa: la “subida de la Virgen” fue ecuménica y atractiva

Haifa: la “subida de la Virgen” fue ecuménica y atractiva

IMG_6201-300x200HAIFA.- Se trata sin duda del mayor encuentro de cristianos en Tierra Santa, después de la procesión del Domingo de Ramos de Jerusalén.  Desconcertados por “la unificación de los fiestas”, los fieles se preguntaban: “Pero ¿cuándo será la “subida de la Virgen” en Haifa?”. Fue el domingo, 19 de mayo, tercer domingo de Pascua, según el calendario juliano.

Oficialmente organizada por la orden carmelitana; pero, en la práctica, por el P. Abdo Abdo, párroco y la parroquia latina carmelita de Haifa, estuvo presidida por el patriarca latino de Jerusalén, Mons. Twal, y participó Mons. Giacinto-Boulos Marcuzzo, el P. Milton Altamirando, OCD; una veintena de sacerdotes de todos los ritos (incluyendo al párroco ortodoxo de Haifa) y muchos religiosos y miles de devotos de toda Galilea. Un participación importante, por tanto, animada y recomendada por la singularidad del Año de la Fe, aunque los responsables lamentaron algunas ausencias, debidas probablemente al cambio de fecha.

Así, por ejemplo, faltaron los religiosos de Galilea, a excepción de los carmelitas. Los seminaristas del Patriarcado Latino de Beit Jala, cuya presencia es notable y animan la procesión con sus cantos y oraciones, se disculparon por la desafortunada coincidencia con su programa. Intervino, no obstante, el coro de la parroquia latina, el grupo “Nueva Vida”, y otros cantantes de otras comunidades. No fueron numerosos tampoco los fieles de Palestina, debido a que los “permisos de fiestas” se habían repartido antes de esta fiesta. Menos grupos de exploradores también este año (8 en lugar de 13) por el cambio de la fiesta de Pascua, pero el ambiente en general era muy bueno y muy festivo, la marcha fue un poco ralentizada por sus desfiles y demostraciones.

La imagen de Nuestra Señora del Monte Carmelo se instaló en un camión (un viejo coche sin motor), tirado por cuatro largas cadenas de voluntarios. Estos hombres y mujeres, jóvenes y viejos, muchos con los pies descalzos en penitencia, son cada vez más numerosos. Lo que obliga al párroco a aumentar la longitud de las cuerdas para que entren más “tiradores”. Espíritu de penitencia, sin duda, pero la nota dominante de esta procesión desde la primera “subida-bajada” de 1919 es la alegría y la gratitud al Señor y la Virgen por los peligros evitados durante la Primera Guerra Mundial; luego convertido en un rito popular tradicional muy seguido.

Al final de la procesión, que duró 2 horas y 45 minutos, el patriarca Twal, antes de dar la bendición con la tradicional reliquia de la cruz, pronunció unas palabras de agradecimiento a todos los organizadores y participantes, y les deseó un feliz tiempo pascual pidiéndoles con insistencia una oración especial por los dos obispos ortodoxos desaparecidos de Alepo, y por la reconciliación, la paz y la unidad de Siria.

Corresponsales en Haifa. Fotografías de L.Z.

(Traducción del francés por Daniel Berzosa, OCSSJ)

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