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Posted on 14 May 2013 in Diócesis, Noticias de la diócesis

Testimonio: «He concelebrado con el papa Francisco»

Testimonio: «He concelebrado con el papa Francisco»

pape-et-Mgr-Marcuzzo1-199x300VATICANO.- Publicamos el testimonio de Mons. Marcuzzo, vicario patriarcal para Israel, que describe la visita que curso, con el patriarca Fuad Twal, al papa Francisco los días 15 y 17 de abril pasados. El texto ha sido escrito para el semanario de la diócesis de Vittorio Veneto (Italia), “L’Azione”.

El miércoles, 17 de abril de 2013, concelebré la misa diaria con el papa Francisco en la capilla de la Domus Sanctae Marthae del Vaticano. La Domus Sanctae Marthae es la casa que acoge a los cardenales durante el cónclave y, fuera de ese tiempo, a los obispos y sacerdotes que trabajan en los dicasterios de la Santa Sede o a los que se ha invitado a Roma. Esos días, por ejemplo, estaban invitados algunos obispos de las Tres Venecias (Triveneto) en visita ad limina. Fui también allí, con el patriarca de Jerusalén y otros obispos y sacerdotes del Patriarcado de Jerusalén, para tener una audiencia especial con el Santo Padre. El papa Francisco vive normalmente en esta casa, y participa en la vida litúrgica y comparte las comidas en el comedor común con los otros huéspedes de la casa. Solo va al palacio apostólico para los asuntos oficiales.

En la mañana del 17 de abril, la misa diaria se celebró de forma sencilla. El Santo Padre presidió la eucaristía, concelebrada por dos obispos y siete sacerdotes, con cincuenta laicos (no caben más en la capilla), que, ese día, eran los responsables y empleados del IOR. Desde que se abrió esta posibilidad, varios grupos de fieles han solicitado asistir, como, por ejemplo, los gendarmes vaticanos, los empleados de los dicasterios, los jardineros, etc. No se excluye que las peticiones vengan de pequeños grupos de peregrinos y otros fieles de fuera del Vaticano.

El Papa se preparó en la sacristía y se recogió durante más de diez minutos en profunda oración de preparación. La misa se celebró en la más pura simplicidad, con una breve homilía después del evangelio y un gran momento de acción de gracias tras la comunión. La homilía, sobre la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, referida a la dispersión de los cristianos de Jerusalén en Judea y Samaria, después del martirio de Esteban, fue sobre todo misionera. El Papa habló sin notas y con seguridad.

«La Iglesia es una madre, no es una niñera»

En la homilía, el Santo Padre pronunció, entre otras cosas, la frase que se ha hecho famosa: “La Iglesia es una madre, no es una niñera”. Recuerdo de memoria el incisivo pasaje: “La fuerza del bautismo nos da el valor para anunciar el evangelio, también como laicos, como los que fueron dispersados desde Jerusalén… Lamentablemente, consideramos la gracia de ser cristiano de forma muy cerrada, estamos encerrados en nuestras preocupaciones… A veces pensamos: estoy bautizado, hice mi primera comunión, me confirmé, estoy casado con la Iglesia, tengo una buena profesión, soy un abogado o un médico cristianos, puedo dormir tranquilo… Pero no es suficiente, la Iglesia es una madre, no es una niñera que cuida al niño, no es una Iglesia adormecida… ¿Dónde está el poder del Espíritu Santo? Ser cristiano es una gracia que nos empuja a salir de nosotros mismos, a ir, con la fuerza del Espíritu Santo, a anunciar a Jesucristo por medio de nuestra vida, de nuestro testimonio y nuestras palabras”.

Al final de la misa, el papa Francisco saludó a todos los participantes, uno a uno. Todos pudieron presentarse, decir alguna palabra, y, también, entregar al Papa un libro, un regalo o una carta. El Santo Padre escuchó a cada uno con atención y amabilidad, respondiendo con una sonrisa, una broma, pidiendo algunas informaciones adicionales y, también, con alguna reacción espontánea. Por mi parte, le transmití la enhorabuena, los buenos deseos y las oraciones de los fieles de la Iglesia en Tierra Santa. Le reiteré la invitación del patriarca para que peregrinase a Tierra Santa y le pedí una bendición especial para la Iglesia y la paz en Tierra Santa. El Papa respondió: “Sí, sí, espero peregrinar a Tierra Santa; pero lo realmente importante es la paz. Lleve mis saludos a la amada comunidad de Tierra Santa“. Ocasiones y palabras como éstas, aunque sean simples, no solo son indelebles de la memoria, sino que entran profundamente en el corazón y se convierten en un punto de referencia permanente para el resto de la vida.

pape-et-Mgr-Marcuzzo2-300x199La audiencia oficial del Papa al patriarca de Jerusalén y a sus colaboradores

El lunes, 15 de abril de 2013, tuvo lugar la audiencia papal oficial con el patriarca de Jerusalén, Mons. Fuad Twal, y sus nueve colaboradores, entre sacerdotes y obispos auxiliares, entre los que estaba Mons. Giacinto-Boulos Marcuzzo, vicario patriarcal para Israel en Nazaret. También se unió felizmente Mons. Ilario Antoniazzi, nuevo arzobispo de Túnez.

Primero, el Papa se reunió con el patriarca. En la entrevista, se trataron varios puntos concernientes a la Iglesia en Tierra Santa, y, entre ellos, por supuesto, la invitación del patriarca al Santo Padre, en nombre de la Asamblea de Obispos Católicos, para que peregrine a Tierra Santa. A continuación, se presentó el resto de la delegación patriarcal al Papa, y hablamos brevemente pero de forma intensa y fraternal de las peculiaridades del ministerio de cada uno, obispo o sacerdote.

El encuentro estuvo salpicado de comentarios sencillos y bromas. Una de las mejores la dedicó al P. David Neuhaus, S.J. que se presentó diciendo: “Santidad, soy el vicario patriarcal de la comunidad católica de lengua hebrea y soy un jesuita”. Le respondió el papa: “¡Ah, también ha sido infectado con este virus!”. En cuanto a mí, tras presentarme, tuve tiempo de hacer una breve mención a la relación especial entre la diócesis de Vittorio Véneto y el Patriarcado de Jerusalén. El Papa sonrió ampliamente y, admirado, dijo: “Interesante, y ¡qué bello es todo!”.

La atención e interés del Papa por cada uno de nosotros, nos causó una gran impresión. También, descubrimos con alegría que la Tierra Santa, el destino de la comunidad cristiana y la cuestión de la paz entre los pueblos de la tierra de Jesús estaban ya presentes y bien arraigados en el corazón del Papa.

Luego, por supuesto, se tomaron las tradicionales fotografías con cada uno y con toda la delegación. A la salida, nos encontramos, por una feliz coincidencia, con la conferencia de los obispos de las Tres Venecias, que iba, a su vez, a la oficina del Papa para su visita ad limina.

Nazaret, 23 de abril 2013.

+ G. B. Marcuzzo

(Traducción del francés por Daniel Berzosa y López, OESSH)