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Posted on 8 Apr 2013 in Diócesis, Noticias de la diócesis

La alegría de la Pascua se llevó a la prisión

La alegría de la Pascua se llevó a la prisión

prison-300x225RAMLEH.- El Jueves Santo, el papa Francisco celebró la liturgia en una prisión, y lavó los pies a unos prisioneros. Durante la Semana de Pascua, el equipo de la Capellanía de Prisiones pudo celebrar la Buena Nueva con los católicos detenidos en la prisión de Ayalon.

En la prisión de Ayalon, una prisión de máxima seguridad situada en Ramleh, hay cerca de una docena de detenidos con largas condenas. Son diferentes por sus orígenes y sus comunidades: árabes, latinoamericanos, un norteamericano, un sudafricano, un indio, un eritreo… Lo que los une es su fe en Jesucristo. Se comunican en la única lengua que les es común: el hebreo.

El equipo de la Capellanía de Prisiones del Patriarcado Latino los visita de forma regular, así como hace con otras cárceles donde hay católicos detenidos. Sin embargo, la misa solo se puede celebrar dos veces al año: en Navidad y en Pascua. Todo contacto con las autoridades de la prisión debe pasar por la Oficina del Rabinato para Prisiones.

El miércoles, 3 de abril de 2013, tres sacerdotes y dos religiosas de la Capellanía de Prisiones fueron a Ramleh. Los esperaba el rabino prisión de Ayalon, que les dio la bienvenida y registró todo el material para la misa. Luego, uno por uno, pasaron los pesados controles de seguridad. Ya, dentro de Ayalon, los prisioneros se congregaron poco a poco, recibidos cada uno con grandes abrazos. Son personas muy conocidas del equipo; cada uno cuenta con una larga historia de sufrimiento, pruebas y tribulaciones.

La misa comenzó cuando estuvieron todos reunidos. Los diez presos que podían asistir a misa y los cinco miembros del equipo constituían una pequeña porción de Iglesia en el recinto de la prisión. El padre Neuhaus, responsable de las comunidades católicas de lengua hebrea en Israel y de la pastoral de inmigrantes, celebró la santa misa en hebreo, junto con los sacerdotes Daniel-Moshe, habitual de la kehilla de Jerusalén, y Carlos, de Deir Rafat, que proclamó el Evangelio en español, y que se leyó luego en inglés y árabe.

La homilía fue un momento de puesta en común. El padre Neuhaus preguntó: ¿Qué significa en nuestra vida diaria el hecho de que la tumba esté vacía? Daniel y Carlos, Emmanuela y Susan expresaron sus puntos de vista, como muchos presos, que hablaron de una manera profunda sobre el Señor que desciende hasta los confines de la tierra para rescatar a los que estaban perdidos. ¿La tumba vacía enseñada y meditada en el corazón de una prisión de alta seguridad? ¿Qué quiere decir esto para cada uno de nosotros? Un momento particularmente intenso se vivió cuando un prisionero gritó su desesperación. Su soledad y su sensación de abandono eran difíciles de comprender y, sin embargo, sentía que podía confiar en aquellos que estaban allí para ayudarle a llevar su carga abrumadora de sufrimiento.

Al final de la misa, se cantó la proclamación de la resurrección en árabe, hebreo, español y francés. «Cristo ha resucitado de entre los muertos y ha vencido a la muerte con la muerte, y a ha dado vida a los que están en los sepulcros». ¡Aleluya!

Fuente: Vicaría para los Católicos de Lengua Hebrea.

(Traducción del francés por Daniel Berzosa, OCSSJ)