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Posted on 30 Mar 2013 in Iglesia

El vía crucis presidido por el Papa mira hacia Oriente Medio

El vía crucis presidido por el Papa mira hacia Oriente Medio

Vía crucis - Artista franciscano desconocido de Belén

Vía crucis – Artista franciscano desconocido de Belén

ROMA.- El Viernes Santo, el Santo Padre presidió la procesión de antorchas alrededor del coliseo de Roma, enmarcada por las 14 estaciones del vía crucis. El papa Benedicto XVI confió las meditaciones de este año a jóvenes libaneses, con la dirección de su beatitud reverendísima el cardenal Bechara Rai, patriarca maronita de Antioquía.

Todos los años, el Papa invita a personas de diferentes diócesis y nacionalidades a preparar las 14 estaciones del vía crucis que preside en el coliseo el Viernes Santo. En 2013, el Soberano Pontífice ha dirigido su mirada a Oriente Medio. Benedicto XVI había confiado la meditación del vía crucis a jóvenes libaneses, con la guía del cardenal Bechara Rai, patriarca maronita de Antioquía. A través del vía crucis, en un camino de fe, toda la Iglesia se une a Cristo sufriente, animada por la esperanza de Su resurrección. Este Viernes Santo, en comunión con el nuevo papa Francisco, los corazones de los cristianos de todo el mundo latieron con la Iglesia sufriente en Oriente Medio.

Por los « pueblos que sufren, en particular los de Oriente Medio»

Jesús carga con la cruz. En la II estación, los jóvenes libaneses piden en su meditación que se rece por los pueblos de Oriente Medio, implorando a Cristo que se identifique con los débiles para “que obtengan de ti la fuerza para poder llevar contigo su cruz de esperanza“. En la VII estación (Jesús cae por segunda vez), la meditación invita al diálogo interreligioso. Se deriva directamente de ciertos pasajes Ecclesia in Medio Oriente, la exhortación apostólica firmada por el papa Benedicto XVI en el Líbano en septiembre de 2012, tras el Sínodo de los Obispos de Oriente Medio. El texto invita a los fieles de “distintas  religiones” a “ponerse juntos al servicio del bien común” (Ecclesia in Medio Oriente, n.º 27-28). La meditación en la X estación (Jesús es despojado de sus vestiduras) exhorta a orar por “los hijos de las Iglesias orientales (despojados por diversas dificultades, a veces incluso por la persecución, y debilitados por la emigración)” para que encuentren “el valor de permanecer en sus países para anunciar la Buena Noticia”.

«Estrella de Oriente, ¡indícanos la venida del Alba!»

“¡Qué triste es ver a esta tierra bendita sufrir en sus hijos, que se desgarran con saña y mueren! (Ecclesia in Medio Oriente, n.º 8). Jesús es bajado de la cruz y entregado a su madre. En la XIII estación, los jóvenes libaneses animan a los fieles de todo el mundo a orar por las víctimas de la guerra y la violencia que devastan varios países de Oriente Medio. Y continúan con esta petición urgente: “Haz, Señor, que la sangre de las víctimas inocentes sea semilla de un nuevo Oriente más fraterno, pacífico y justo”.

Las meditaciones concluyen con una llamada a volver a los orígenes: “Y que este Oriente recupere el esplendor de su vocación de ser cuna de la civilización y de los valores espirituales y humanos”.

«Estrella de Oriente, ¡indícanos la venida del Alba! Amén».

Amélie de La Hougue

(Traducción del francés por Daniel Berzosa López, OESSH)