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Posted on 25 Mar 2013 in Diócesis, Noticias de la diócesis

Una riada de 35.000 palmas en Jerusalén

Una riada de 35.000 palmas en Jerusalén

 24032013-DSC09725-300x199JERUSALÉN.- Fieles de Tierra Santa y peregrinos de todo el mundo descendieron del monte de los Olivos, palamas en mano, ayer, domingo, 24 de marzo, en la tradicional procesión del Domingo de Ramos. Según la policía israelí, una multitud de 35.000 personas acudió a la ciudad vieja para celebrar la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.

El año pasado, la policía israelí cifró la asistencia en 15.000 personas. Ayer, se vieron 35.000 ramos benditos y palmas trenzadas elevarse hasta el monte de los Olivos y caminar hasta la ciudad vieja de Jerusalén, bajo un importante dispositivo de seguridad por aire y tierra. A pesar del cambio de las fechas de la Pascua en la diócesis y el número de permisos expedidos por las autoridades israelíes para los palestinos (menos de la mitad que el año pasado; unos 6.000 este año), la masa era densa y no fue raro ver el nombre de parroquias del Patriarcado Latino en pancartas (Abud, Ramala, Jifna, Belén, Beit Jala, Beit Sahour, Nablus…).

De la iglesia de Betfagé (donde Jesús se montó en el pollino), partió la marcha de los fieles, una multitud alegre al grito de “Hosanna”. Como siempre, el sol brillaba sobre este espectáculo de música y color, un desfile internacional de panderetas, guitarras, lenguas y, también, de fervor y trajes palestinos. El patriarca latino de Jerusalén, Mons. Fuad Twal, cerraba la procesión, con los franciscanos y los caballeros del Santo Sepulcro, y, a los lados, con algunos jefes de otras iglesias católicas de Tierra Santa y el nuncio apostólico en Israel, Mons. Lazzarotto, que también es delegado apostólico en los Territorios Palestinos.

Esa misma mañana, en el Santo Sepulcro, el patriarca había presidido la procesión del Domingo de Ramos y la misa pontifical en el altar de Santa María Magdalena. El día anterior, el padre custodio celebró la vigilia del Domingo de Ramos en la capilla de la Aparición y una misa en el calvario. Así, una parte de los cristianos de Tierra Santa inauguró la Semana Santa este fin de semana para celebrar la Pascua en una semana, cuando la otra mitad de la diócesis acaba de entrar en la Cuaresma después de que los ordinarios católicos de Tierra Santa decidieran, con algunas excepciones (como Belén y Jerusalén), celebrar la Pascua católica según el calendario juliano de los ortodoxos, el 5 de mayo próximo.

Orar juntos por Tierra Santa

Cuando la multitud de fieles y peregrinos llegó al convento de Santa Ana (Puerta de los Leones), el patriarca los bendijo, tras pronunciar unas palabras de ánimo a orar “juntos” por Tierra Santa: “Hoy, nuestra procesión es de salvación, el Señor mismo es nuestra salvación. Jesús, el Rey de la Paz, llegó a Jerusalén, ciudad que jamás ha conocido la paz”. Manifestó Mons. Twal que esta procesión respira con sus ramos símbolos de paz, alegría y sencillez; y recordó que esta procesión cristiana se quiere signo del “rechazo a toda violencia”. El patriarca concluyó invitando a que todos “dejásemos entrar en nuestros corazones y vidas” al Señor para que Él sane “nuestras heridas y nuestras divisiones, para que nos fortalezca en nuestras debilidades y nos dé la fuerza para perseverar en medio de los fracasos”.

Christophe Lafontaine

(Traducción del francés por Daniel Berzosa, OCSSJ)

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