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Posted on 8 Mar 2013 in Proyectos

Ampliación del colegio de la Sagrada Familia de Gaza

Ampliación del colegio de la Sagrada Familia de Gaza

Gaza-après-travaux-300x225GAZA.- El final de 2012 ha visto cumplido uno de los principales proyectos realizados por el Patriarcado Latino, respecto de su colegio de la Sagrada Familia en Gaza. Durante casi un año, el arquitecto del Patriarcado y su personal han trabajado para añadir una tercera planta al edificio escolar, con el reto de que siguiera abierto para no penalizar a los estudiantes durante ese tiempo.

El resultado es que la escuela de la Sagrada Familia de Gaza dispone ahora de más de 1045 m² adicionales. La tercera planta añadida alberga una gran sala de usos múltiples con capacidad para 250 personas, una zona de servicio con cocina, un cuarto de baño apto para personas con discapacidad y tres salas especializadas para ciertos cursos (laboratorio de física y otros), una sala de profesores, una oficina administrativa, una biblioteca y algunas otros habitaciones adicionales, como la dedicada al botiquín. Se ha construido también un ascensor externo, que da acceso a todas las plantas.

El proyecto se inició el 7 de diciembre de 2011 y se completó en septiembre de 2012. Esta obra ha sido posible gracias a la generosidad de muchos donantes, entre los que destaca la Asociación Juan Pablo II.

Hoy, aun cuando la obra está terminada, todavía quedan pendientes algunos elementos técnicos, específicos de la situación particular de Gaza. “Ahora, dice el padre Hijazen, director general de las Escuelas del Patriarcado Latino de Jerusalén en Palestina, estamos estudiando la cuestión del generador; porque, a menudo, hay cortes de electricidad en la Franja de Gaza, que interrumpen el curso normal de la formación de los estudiantes”.

Gaza-pdt-travaux-300x225Los desafíos de una escuela en Gaza

La situación en Gaza hace en efecto que cualquier proyecto sea complejo. Además de los cortes de energía diarios, los promotores de este vasto proyecto también debieron enfrentarse a dificultades en el abastecimiento de ciertos materiales que no estaban disponibles en la Franja de Gaza. Por ejemplo, era necesario traer del exterior ciertos materiales, que se retrasaron por los controles fronterizos. También se ha sentido la llegada de materiales más importantes, como la escasez de combustible, que ha afectado sobre todo a las máquinas. Debido a esta falta de combustible, los camiones no funcionaban de forma regular y se vio afectado el bombeo y vertido de hormigón. Y ello sin contar con que, recién acabadas las obras, la escuela sufrió daños derivados de los ocho días de la guerra de noviembre por las bombas que cayeron cerca (puertas desencajadas, ventanas sacadas de sus goznes, ventanas rotas).

Otros desafíos (internos) de la escuela:

– Mantener el centro abierto durante la construcción para que el curso no se interrumpiera y mantener la excelencia del nivel escolar. Y esto, además, garantizando la seguridad del sitio. Barreras, protecciones, cubiertas se han instalado con tal fin. Para satisfacción de su director, padre Jorge Hernández, el 100% de los alumnos obtuvieron sus diplomas al final del año.

– Poder acoger, pese a la obra, la tradicional fiesta de graduación. Ocasión para una gran ceremonia con el patriarca Twal, que se celebró en el patio de la escuela. Para ello, hubo que llevar a cabo la limpieza, acondicionar el patio y retirar las protecciones metálicas. Tras la fiesta, todas las protecciones volvieron a ponerse.

Más de 1000 alumnos en Gaza: « estar abiertos a todos»

Gaza-école-300x199Las escuelas del Patriarcado Latino en Palestina tienen matriculados a cerca de 6000 alumnos, de los que el 43% son cristianos. En Gaza, el Patriarcado Latino tiene dos escuelas con 968 estudiantes. De ellos, los cristianos (113) son apenas el 12% de los estudiantes (855 son no cristianos). Los números difieren del resto de Palestina, a lo que el padre Hijazen dice: “Gaza es una escuela muy importante para nosotros; porque es un medio de ayudar a los cristianos a permanecer en el país“. El director de las escuelas de Palestina tampoco oculta que hay “presión del Islam” sobre los chicos. “Por ejemplo, dice, la semana pasada un joven cristiano decidió cambiar de religión y convertirse en musulmán”.

La escuela es también una manera de ayudar a los jóvenes “a mantener su fe“. El padre Hernández, director y párroco de la Sagrada Familia, así como las tres comunidades religiosas presentes sabe hacerse presentes y disponibles a diario para los estudiantes. “Vivimos como una familia aquí“, no deja de señalar también regularmente el padre Hernández.

El colegio de la Sagrada Familia (repartido en dos edificios) emplea a 86 personas (entre dirección, administración, profesores y mantenimiento). De este personal, 22 son cristianos; los demás, musulmanes. Una colaboración que se vive en la paz y hermandad diarias, y que invita a los estudiantes a vivir de la misma manera. Las cifras y el ambiente de la escuela de la Sagrada Familia reflejan el espíritu de los colegios del Patriarcado Latino de Jerusalén: “Estar abierto a todos”.

Amélie de La Hougue

(Traducción del francés por Daniel de Berzosa, OCSSJ)