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Posted on 13 Feb 2013 in Discursos y entrevistas FT, Patriarca

Para el patriarca, el Papa ofrece “un choque de vitalidad” a la Iglesia

Para el patriarca, el Papa ofrece “un choque de vitalidad” a la Iglesia

JERUSALÉN.- Lunes, 11 de febrero, la estupefacción reinaba también en Jerusalén, tras el anuncio de la renuncia del papa Benedicto XVI. Con casi 86 años, no se siente con la fuerza necesaria que exige el ministerio petrino. Una renuncia como esta no se ha producido en la Iglesia desde el siglo XV. El patriarca de Jerusalén de los latinos, Mons. Fuad Twal, expresa su respeto y afecto.

Pape et Fouad article

 

1. ¿Qué sintió tras el anuncio de la partida del Papa?

Como todos, me sorprendió la noticia de la renuncia del Papa, el lunes, 11 de febrero, día conmemorativo de la primera aparición de la Virgen en Lourdes y Jornada Mundial del Enfermo.

Al principio, sentí un poco de pena y tristeza por un amigo que ama con ardor Tierra Santa y a su pequeño rebaño.

En esta renuncia también percibo un choque de admiración y de sabiduría: debería verse, en esta decisión, un choque de vitalidad que nos ofrece el Papa para la vida de la Iglesia comprometida en el corazón del Año de la fe.

Ayer, en Ammán, asistí a una conferencia sobre la dimensión humana de la ciudad de Jerusalén. La reunión estaba auspiciada por el príncipe Hassan. Antes de su discurso, el orador Mahdi Abdul Hadi, musulmán y fundador de la Sociedad Académica Palestina para el Estudio de los Asuntos Internacionales (PASSIA por sus siglas en inglés), alabó la valentía del Papa: “Este gran hombre que ha elegido abandonar y dejar el puesto más prestigioso humana y espiritualmente [considerado]”. El Dr. Mahdi subrayó que, con un gesto como ese, el Papa no había hecho sino conquistar más corazones que lo amasen. Y añadió: “En un momento en que muchos líderes y jefes de Estado se aferran a su poder, sería de desear que también tuviesen el mismo valor, la misma humildad por su propio bien y por el bien su país”.

2. ¿Qué destaca en concreto y precisamente de su pontificado en relación con Tierra Santa?

Recuerdo, por supuesto, su peregrinación aquí en 2009. Esta visita de Benedicto XVI a los Santos Lugares y entre nosotros, nos tocó a fondo y pudimos sentir de cerca su tierno amor por la Iglesia-Madre. Era ya un gran papa en nuestros corazones; por sus gestos hacia nuestra Iglesia, se mostró un papa aún mayor. Tengo que admitirlo: el Papa tiene un corazón noble como noble es Tierra Santa.

Benedicto XVI siempre ha sido muy consciente de la complejidad de la situación política surgida del conflicto palestino-israelí. También ha medido la hipersensibilidad de ambos pueblos. Pero recordamos bien que, en los 33 discursos pronunciados en su visita de 2009, todos (palestinos e israelíes) se han visto reflejados. Sin embargo, el Papa fue mucho más allá de los partidismos. Vino, en primer lugar, como peregrino, en un espíritu de humildad y oración, para rezar en los Santos Lugares.  Vino como pastor para consolarnos, para fortalecernos y llamarnos a la conversión. Y, por supuesto, Benedicto XVI también vino como artífice de paz. Quiso estar al lado de todos, de la paz, de la justicia.

3. ¿Qué espera de su sucesor en el tema del conflicto palestino-israelí y en la vida de la Iglesia-Madre?

Lejos de mí cualquier especulación o preocupación al respecto. Todo es obra del Espíritu Santo. Mientras tanto, llevamos en nuestra oración a Benedicto XVI y a nuestros cardenales durante el cónclave antes de que se elija al nuevo papa.

La Iglesia mantendrá, quienquiera que venga, la misma línea adoptada por la Santa Sede sobre la política en Israel y Palestina. La institución no muere. La Santa Sede sigue con su misión mundial y humanitaria.

Nuestra Tierra Santa, como nuestro Oriente Medio, vive un período histórico lleno de acontecimientos. Necesitamos un papa que está cerca de nosotros. Nuestra fuerza vendrá de nuestra colaboración, en especial, en el diálogo interreligioso y el deseo de una paz, justa y duradera para todos.

4. ¿Cuál es su mejor recuerdo con él?

El momento más hermoso con el Papa fueron los tres días que pasó en Jordania en mayo de 2009, cuando estábamos juntos en el papamóvil. Fueron tres días en que pudimos conversar con amplitud y sencillez, en un ambiente relajado y de amistad. No había protocolo, ni maestros de ceremonias, ni periodistas, ni público. El Papa se convirtió en un verdadero amigo. Todos hablábamos en italiano y el Papa sonreía cuando Mons. Georg Gänswein (su secretario personal) le hablaba en alemán y el Santo Padre le recordaba que “el patriarca habla y entiende el alemán” (risas).

Entrevista de Christophe Lafontaine

(Traducción del francés por Daniel Berzosa López, OCSSJ)