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Posted on 18 Dec 2012 in Diócesis

Cómo se prepara Gaza para la Navidad

Cómo se prepara Gaza para la Navidad

GAZA.- Como ya es tradición antes de Navidad, el patriarca latino de Jerusalén, Mons. Fouad Twal visitó la parroquia de la Sagrada Familia de Gaza el tercer domingo del Adviento, que marca el inicio de las vacaciones de Navidad para los fieles. Durante tres días, el equipo de comunicación del Patriarcado Latino ha estado con los feligreses que esperan esta visita. Reportaje.

Este año,la Navidad reviste una dimensión especial para los católicos de Gaza de la parroquia dela Sagrada Familia.Tres semanas después del final de la operación israelí “Pilar Defensivo”, la parroquia ve el alto el fuego como “un milagro”. El patriarca Twal que, por primera vez, desde el alto el fuego fue a Gaza, explicó en su homilía del domingo que “la Navidades un don del cielo, pero que se necesitan también hombres de buena voluntad para que la paz exista”. También invitó a los cristianos “a vivir una fe fuerte” para seguir vivos en esta tierra santa; adonde la Sagrada Familia fue cuando huyó de Egipto y recordó que “Jesús también sufrió la injusticia”. Según el párroco, padre Jorge Hernández, del Instituto del Verbo Encarnado, “los feligreses son muy sensibles a esta visita, que es también ‘un poco de Jerusalén’ que les llega aquí y toca de forma importante su vida de fe”. Y para dar las gracias a todos los que los han apoyado durante la guerra con sus oraciones y donaciones, la parroquia ha querido celebrar una misa oficial de acción de gracias. Y el párroco afirma “que todos saben que rezaron por ellos”.

Después de la misa de ayer, el patriarca, como de costumbre, se reunió con las familias, junto a Mons. Marcuzzo, vicario en Nazaret, en una sala preparada para el intercambio de felicitaciones navideñas. El administrador general del Patriarcado, padre Humam Khzouz, que ha coordinado la entrada de la delegación en la franja de Gaza, y el canciller, padre Georges Ayoub, también formaron parte de la delegación patriarcal.

La pequeña parroquia católica de la Sagrada Familia cuenta exactamente con 185 seguidores. De los 1,6 millones de habitantes de Gaza, que se concentran en 360 km2, 1550 son cristianos (en su mayoría greco-ortodoxos). Después de la guerra de 2008, todavía eran 3000. Este año, la mitad se ha ido.

El drama sigue en las entrañas de cada uno

La Navidad se celebrará después de las bombas. Así es la vida en Gaza. Ocho días de destrucción masiva han dejado huellas en los inmuebles, los edificios públicos, las escuelas. A lo largo de las calles, se encuentran otras ruinas, como las del estadio de fútbol, cuyas gradas fueron destruidas por un ataque. En medio de los escombros, aún resuena la violencia y en los semblantes, como señaló ayer Mons. Marcuzzo, “la fatiga se lee en negro”. Sin embargo, hay que admitirlo, los habitantes de Gaza se pegan a la vida. Lo demuestran las sonrisas de los niños ante nuestras cámaras, las madres felices y orgullosas de sus hijos, las tiendas abiertas, el tráfico incesante. Porque, de hecho, Gaza vibra de vida. Hombres, mujeres y niños, enfrentados a la violencia, la escasez, la supervivencia que domina fuertemente la vida cotidiana, que sufren una altísima tasa de desempleo (60% de la población) y días de aburrimiento de sin distracción. Pero que viven también la alegría de las fiestas y las bodas. En la parroquia católica, por ejemplo, hay un promedio de 1-2 bodas y 3-4 bautizos al año.

Poco después de la tregua, las tres escuelas católicas de la franja de Gaza, que acogen a 1.500 estudiantes, cuya inmensa mayoría son musulmanes, organizaron el inicio del curso. Las dos escuelas católicas dela Sagrada Familia habían reabierto sus puertas. La escuela de las hermanas del rosario tuvo que esperar hasta el lunes siguiente para reparar las ventanas rotas a causa de las explosiones. “El frío del invierno llega y hay que actuar rápidamente”, dice la hermana Davida, la directora. En su escuela, donde sirven tres hermanas del rosario, la directora relata la reanudación de las clases: “Muchos niños tenían dificultad para concentrarse después de más de treinta minutos en la clase. Dos psicólogos de Cáritas vinieron para ayudarlos a tocar y cantar de nuevo. Dar a un niño una sensación de seguridad es un proceso largo”. Inexorablemente, el drama continúa en las entrañas de cada uno. El padre Jorge Hernández señaló, con la directora de la escuela primaria de la parroquia, varios trastornos entre los escolares: ” Algunos estudiantes tienen miedo cuando la campana anuncia el final de la clase o cuando un avión vuela por encima de sus cabezas… Otros niños permanecen en pequeños grupos, pegados a los muros. Todavía tienen un comportamiento de guerra. También tienen miedo del silencio, del silencio profundo”. El párroco afirma que, “en Gaza, cuando un niño entra a la escuela hoy, ya ha vivido dos guerras. Y tiene solo 4 o 5 años“.

Crecer «normalmente»

Para estos niños nacidos en guerra y que viven bajo la guerra, la parroquia tiene una vida pastoral de oraciones y actividades lúdicas para ayudarles a crecer “normalmente” en esta pequeña franja de tierra superpoblada, que sufre el bloqueo de sus vecinos. Más que nunca, las comunidades religiosas que viven en Gaza se esfuerzan por hacer todo lo posible para ayudar a los feligreses, y, también, los ortodoxos y musulmanes recuperan el aliento después de los acontecimientos. La parroquia está asistida por tres hermanas del Instituto del Verbo Encarnado, al que también pertenecen el párroco y el nuevo vicario parroquial, llegado solo hace tres semanas, el abouna (padre) Mario. Junto a ellos trabajan las hermanas del Rosario y las hermanas misioneras dela Caridad, de la madre Teresa, cuyo ministerio se dirige a los niños con discapacidades. A través del “oratorio festivo”, niños, padres y familias pueden llevar una vida casi normal. Cuando es posible, la gente viene a formarse, orar, ver, jugar. Así como en las calles de Gaza la vida retoma sus derechos, en la parroquia olvidan el día a día, los problemas de seguridad, los servicios de salud y, también, los problemas constantes de electricidad. La parroquia es un islote de vida donde la calma parece instalarse de nuevo, lejos de las imágenes de “la ciudad de Gaza fantasma”. Es cierto, la gente ha encontrado su vida, pero con el bloqueo. Como ha señalado repetidamente el patriarca “los habitantes de Gaza no tienen una vida normal. Viven en una prisión a cielo abierto”. El sábado por la tarde, antes de la llegada del patriarca, en el patio de la parroquia, los adolescentes jugaban a la pelota, la banda de exploradores ensayaba, el belén estaba listo y el árbol de Navidad decorado y el almuerzo del domingo preparado. Allí, al día siguiente, el patriarca saludó a los feligreses y les transmitió de forma personal sus felicitaciones navideñas.

La gira de Navidad

Una madre de familia que nos invitó a cenar la noche del viernes nos dijo: “Mirad nuestro día a día. Es un momento muy duro, no es fácil; pero nos preparamos con los niños para celebrarla Navidad. Hay que vivir”. El árbol de Navidad, el belén, el nacimiento de un quinto hijo muestra con toda claridad que hay vida. Ya está. Y, en la parroquia, la Navidad se prepara sin olvidar a los enfermos y a los ancianos. En los 10 días previos a la fiesta de Navidad, el párroco de Gaza visita cada noche a cuatro personas mayores o enfermas (40 en total), acompañado de una pequeña delegación de jóvenes y hermanas del Verbo Encarnado. Hemos participado en cuatro de esas visitas. La quincena de visitantes de cada noche, en la noche azul de Tierra Santa, se unió a los villancicos y oraciones, distribuyendo agua bendita y pequeños regalos. En ocasiones, el sacerdote dio el sacramento de la unción de enfermos. El padre Hernández explica: “Después de tres años aquí, he comprobado que esta pequeña gira de visitas interesa a muchas personas. Al principio, empezamos con 5; luego, la actividad ha crecido. Hoy, todos los jóvenes quieren participar. Tenemos que organizar rutas. Durante el año, también distribuimos la comunión a los enfermos. A veces, 2 o 3 exploradores también vienen a ayudarnos”.

Mañana, martes, 18 de diciembre, Nuestra Señora dela Esperanza, la iglesia latina de Gaza espera acoger unas 450 personas para el tradicional “Concierto de Navidad”, que se celebra anualmente en este período en el marco del Festival de Música Barroca, que apoya el servicio de cooperación cultural del Consulado General de Francia en Jerusalén. La noche del 24 de diciembre, algunos feligreses habrán obtenido un permiso de las autoridades israelíes para pasarla Nochebuena en Belén. Pero no se beneficiarán todos. ¿Los que se queden, recibirán alrededor de un pesebre viviente, a Mons. Shomali, obispo auxiliar de Jerusalén, que pasará la noche de Navidad en compañía de los fieles de la parroquia. Y no solo…; porque muchos no católicos también vendrán a alegrarse de la venida a la tierra del Príncipe dela Paz y rezar detrás del párroco, que tiene un mensaje para la Navidad: “Que el Salvador dé su paz al pueblo de Gaza y, en especial, a los líderes de la región. Que nos dé también la fuerza para seguir adelante”.

Christophe Lafontaine

Fotografías del Patriarcado Latino de Jerusalén

(Traducción del francés por Daniel Berzosa, OCSSJ)