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Posted on 6 Dec 2012 in Diócesis, Noticias de la diócesis

Si me olvido de ti, ¡oh, Jerusalén!

Si me olvido de ti, ¡oh, Jerusalén!

Tienen entre 20 y 65 años, y tienen una cosa en común: todos, en algún momento de sus vidas, han sido voluntarios en Tierra Santa. ¿Qué es de estos hombres y mujeres, después de este paréntesis de uno o dos años? ¿Qué recuerdo guardan de Jerusalén, una vez que regresan a sus ocupaciones habituales? Conozca a dos de ellos…

Del 1 de septiembre de 2011 al 1 de agosto de 2012, la misión de Louis-Marie ha consistido principalmente en colaborar con el departamento de comunicación del Patriarcado Latino de Jerusalén.

Cuando se le pregunta sobre la imagen que guardará de su estancia en Tierra Santa, Louis-Marie responde que tenía “la idea de una tierra donde todo es muy complicado, y, desde este punto de vista, ¡no me equivocaba! La mayor diferencia es que, frente a nuestro viejo Occidente, Tierra Santa es un mundo donde la cuestión de la existencia de Dios no se plantea”.

Una verdadera gracia…

Hoy, en retrospectiva, nuestro interlocutor considera que ha sido una gracia poder vivir en este lugar y andar el camino diario de sus habitantes: “Me ha ayudado a comprender la extrema precariedad de una situación que, paradójicamente, va a durar todavía mucho tiempo…”.  Louis-Marie concluye que estaría dispuesto a regresar, aun cuando los motivos no fueran exactamente los mismos que la primera vez: “Creo que todo bautizado, cuando viene a Tierra Santa, vuelve de manera diferente (…). Vivir en la Tierra que Cristo ha hollado no es un hecho banal: ¡cada paso que damos puede posarse sobre los de Cristo!”… Sin olvidar, por supuesto, el imborrable recuerdo de haber vivido in situ el calendario de las celebraciones litúrgicas, ¡ya fuese en Jerusalén, en Belén o en el Santo Sepulcro!

Admiración

Una admiración compartida por Daniel, que ha pasado un año de servicio en la Cancillería del Patriarcado Latino. “Tenía también otra misión, dice, que consistía en ocuparme todas las noches de los niños internados en el hospicio de las hijas de la caridad, a petición de los servicios sociales israelíes”.

Para Daniel, su estancia en Tierra Santa ha sido muy importante en el camino de su vocación sacerdotal: “Acababa de terminar mi ciclo de estudios de filosofía y quería tener un poco de perspectiva antes de comenzar mis estudios de teología”.

El principal descubrimiento de este seminarista, hoy incorporado al Instituto Secular Nuestra Señora de la Vida, en Vénasque, fue este: “Descubrí que la mayoría de la Iglesia cristiana local era de lengua árabe… En cambio, ya me esperaba ver las tres religiones monoteístas coexistir en el mismo lugar”.

El último motivo de asombro de Daniel: “La realidad de la salvación que he percibido a través del descubrimiento de los lugares santos”.

La apertura del cuerpo y la mente a las dimensiones de lo desconocido, por así decirlo. Y, también, animar a todos los cristianos a que ofrezcan un pequeño trozo de su vida en defensa de los lugares santos, del que un paso puede ser atender la invitación constante, que siempre reitera el patriarca latino de Jerusalén, Mons. Fouad Twal: “¡Venid y volved de nuevo a vernos y apoyarnos como peregrinos!”.

Laurent Charnin

(Traducción del francés por Daniel de Úbeda, OCSSJ)