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Posted on 22 Nov 2012 in Actualidad del mundo, Política y sociedad

«Esperemos que esta paz sea realmente estable y duradera»

«Esperemos que esta paz sea realmente estable y duradera»

GAZA – La tregua se respeta hoy jueves, 22 de noviembre, en la Franja de Gaza, después del acuerdo de la víspera entre Israel y la organización palestina Hamas, que controla Gaza, con lo que se pone fin a una semana de enfrentamientos armados que han costado la vida de 155 palestinos y 5 israelíes. El padre Jorge Hernández lo celebra junto con sus feligreses. 

¡Desde Gaza, Tierra Santa!
Jueves, 22 de noviembre de 2012

Con grandísima alegría, y no podía ser de otro modo, fue recibida la noticia del alto del fuego acordada en horas de la noche de ayer. La población salió a la calle. Inmediatamente se hicieron sentir los disparos de fiesta. Las visitas a los familiares, a los lugares destruidos, la vuelta a la propia casa, esté como esté, etc., son signos y expresión del deseo que reina en la gente de obtener paz.

Era indispensable un alto del fuego. La situación era terrible y al mismo tiempo horrorosamente ridícula. ¿Cómo se podrá justificar la masacre de vidas inocentes? Pensemos en la familia Al Dalu, toda una familia asesinada “por equivocación”. Los niños muertos, los heridos, las consecuencias psicológicas de que todo esto ha causado. Verdaderamente no quisiéramos estar en lugar de aquellos que deberán cargar en la conciencia, la responsabilidad de tantos crímenes.

Y me pregunto: ¿Quién se hará responsable de todo esto? Esta guerra ha engendrado un odio y un grado de violencia que es realmente difícil de definir. A quien ha perdido un ser querido en estos días (papá, mamá o un hijo), le tomará mucho tiempo resignarse y reponerse, y esto, en el mejor de los casos. Puesto que no sería de extrañar que desde ya decreten y decidan tomar venganza contra los causantes de todo esto. Es aquí donde se evidencia más el axioma: “la violencia engendra violencia”. Y esto es cosa de no acabar.

Lo sabemos, la única solución es “el perdón”. Hablar de perdón en estas circunstancias podría sonar extraño, pero el perdón cristiano, supuesta la justicia, es realmente la única solución real a este conflicto, en orden a la consecución de una paz auténtica y estable. Nunca se podrá hablar de paz si no se restaura antes la justicia y tampoco habrá paz verdadera, seria e interior, si no se sanan antes las profundas heridas de los odios, rencores y deseos de venganza.

Inmediatamente establecido el “alto el fuego”, comenzaron las comunicaciones telefónicas con nuestros parroquianos. Es realmente edificante la actitud de esta gente: su fortaleza y resignación. Todos a una recitaban el “alhamdu lilla!” (“¡alabado sea Dios!”), que significa también “¡gracias a Dios!” y que implica una resignación total a los designios de la divina Voluntad. Es un canto de alabanza. Y ese canto de alabanza, fue la primera cosa oída después de una semana de terribles bombardeos. Realmente es edificante.

La misma gente me decía que esta guerra la pasaron peor que la guerra del 2009, en cuanto que allí hubo un bombardeo inicial y luego bombardeos esporádicos acompañado de disparos de armas pequeñas. En tanto que en estos días el ruido ininterrumpido de los aviones no tripulados, de los F 16, de los tanques, de los helicópteros Apache, el estremecedor ruido de los distintos tipos de misiles lanzados y puesta en escena de nueva tecnología bélica, hizo que vivieran una situación que “nunca la habíamos vivido así”, como ellos mismos afirmaban. La presión fue mucho mayor y esto es realmente devastador.

Queda ahora la reconstrucción. Hay que retomar la vida “normal”. Allí nos encontraremos con las otras consecuencias que todo esto ocasionará. Piensen, por ejemplo, lo que será la vuelta a la escuela: ¿Qué niño tendrá la serenidad necesaria para ponerse a estudiar, después de una semana así? … No será nada fácil.

El “alto el fuego” era un paso obligatorio. No quiere decir que se haya resuelto el conflicto, pero al menos permitirá a este pueblo retomar sus vidas en esta “cárcel a cielo abierto”, que es Gaza bloqueada.

Esperemos que esta paz sea realmente estable y duradera. Esperemos que verdaderamente haya voluntad de querer solucionar este conflicto que ha cobrado ya tantas vidas.

Es un deber agradecer las oraciones y el apoyo de tantas y tantas personas de todo el mundo que nos han acompañado y manifestado su cercanía en estos momentos difíciles, en particular nuestro Patriarca Foad Twal, quien personalmente se preocupara por los cristianos en Gaza. De todo corazón deseamos que Dios les retribuya, a cada uno y con creses, todo lo que hacen por nosotros.

Un agradecimiento y reconocimiento especial merecen las religiosas que están en Gaza: Las Hermanas del Rosario de Jerusalén, Las Misioneras de la Caridad y Las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará. Sus rezos, oraciones y su mismo testimonio son una bendición para nuestra parroquia y Dios sabrá recompensarles tanta generosidad.

En estos días os pedíamos oraciones por la paz, y nuestro Señor Jesucristo, Príncipe de la paz, nos la ha concedido. Y nos la ha concedido el día en que festejábamos la memoria de la Virgen Santísima, su Madre. Ya vemos cómo Dios derrama sus gracias a través de la siempre Virgen María, nuestra Señora … Cosas de la Divina Providencia, cosas de la Fe.

Que su santo manto pues, bendiga y proteja Gaza.

P. Jorge Hernández
Religioso del Instituto del Verbo Encarnado
Párroco de Gaza