Pages Menu
Categories Menu

Posted on 21 Nov 2012 in Discursos y entrevistas FT, Patriarca, Política y sociedad

Reacción de Mons. Twal ante la inestabilidad de la región que afecta al Patriarcado Latino en Gaza y Jordania

Reacción de Mons. Twal ante la inestabilidad de la región que afecta al Patriarcado Latino en Gaza y Jordania

COMUNICADO: Benedicto XVI lanzó el miércoles, 21 de noviembre, un “llamamiento” a las “autoridades de las dos partes (Israel y Hamás) para tomar decisiones valientes en favor de la paz”. Tras el Santo Padre, el patriarca latino, Mons. Fouad Twal ha condenado sin ambages la guerra en Gaza. En segundo lugar, el patriarca llama a sus compatriotas jordanos a la calma, ante las manifestaciones que sacuden su país.

En cuanto a la ofensiva israelí contra Gaza, que entra en su segunda semana, el patriarca latino de Jerusalén expresa su profunda compasión con las víctimas de la operación “Pilar de defensa”. Mons. Twal está horrorizado por los tremendos daños de esta guerra, que juzga catastrófica en los planos humano y económico. El martes, 20 de noviembre, el Patriarcado pudo hacerse presente en la parroquia latina en el funeral de un cristiano ortodoxo. Allí, manifestó todo el apoyo espiritual y moral que podía dar en nombre dela Iglesia Madre.Aseguró a las comunidades religiosas locales y a los feligreses que iría ala Franja de Gaza para celebrarla Navidad, el próximo 16 de diciembre. Una visita pastoral que cada año se realiza en el mismo período.

El Patriarca afirma sin duda alguna que esta guerra no trae absolutamente nada bueno para nadie. Los bombardeos afectan a todos, niños, hombres y mujeres. Todos se refugian en los pasillos de un miedo sin límite. Por un lado, los palestinos en Gaza sufren los desproporcionados ataques aéreos de Israel. Por otro lado, los israelíes  que temen los cohetes de Gaza.

Algunos grupos de peregrinos han cancelado sus visitas. Es ya la oscura sombra de la guerra que planea. Y, sin embargo, Dios sabe cómo las peregrinaciones contribuyen a la paz. Son un signo de solidaridad espiritual, humana y económica para todos los habitantes sin distinción de Tierra Santa. El patriarca recuerda que una guerra nunca es santa. Condena con toda firmeza la opción de la guerra, la violencia y la destrucción, que representa una amenaza para la seguridad y estabilidad de la región. Llama a todos los hombres de buena voluntad y a todos los que tienen en sus manos el destino de sus pueblos. Los conmina a pensar en los inocentes.

Se debe entender, dice, que la situación enla Franjade Gaza equivale a una prisión a cielo abierto y que, por esto, la gente más necesitada está lejos de tener una vida normal. El patriarca espera que los esfuerzos diplomáticos dela LigaÁrabe, Egipto e Israel concluyan en una tregua. Si bien se reconoce que la tregua no es la mejor solución. Se necesita, insiste, una solución duradera y justa. “Hay que rezar al Señor para que conceda la paz que los hombres no pueden conseguir”, concluye.

En el este de la diócesis, Jordania

El patriarca expresa que comparte las preocupaciones de los jordanos y sus familias ante el coste de la vida. También comparte las preocupaciones de los dirigentes del país que se encuentra en medio de una crisis mundial y local, sin olvidar la responsabilidad ante la presencia en el país de cientos de miles de refugiados sirios.

Para el patriarca, las manifestaciones no son la solución.

Durante su estancia en Egipto para la entronización del patriarca copto Teodoro II, muchos compartieron con el patriarca la pena de ver la inquietud que afecta a Jordania, conocida por su estabilidad; que destaca a menudo por la lógica y el sentido común de sus representantes y dirigentes. El patriarca espera sinceramente que habrá “hombres sabios que tienen en el corazón el bien de Jordania” y “hombres ricos” que, en conciencia y por amor, están invitados a ayudar a las familias pobres. Que tengan el coraje y la generosidad de abrir sus corazones y sus bolsas, para aliviar los sufrimientos de sus habitantes.

“Encomendamos esta región, a sus líderes y sus habitantes en nuestras oraciones en sus lugares santos”, anuncia el Patriarca.

(Traducción del francés por Daniel Berzosa y López, OCSSJ)