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Posted on 21 Nov 2012 in Actualidad local, Política y sociedad

GAZA – La parroquia espera más que nada la tregua

GAZA – La parroquia espera más que nada la tregua

GAZA – Inicialmente anunciada el martes, 21 de noviembre a la medianoche, la tregua esta todavía objeto de negociaciones. Sin embargo, los intensos bombardeos se extendieron durante la noche hasta las 2:00 hs. Por ahora, las hostilidades y la violencia están siguiendo.

¡Desde Gaza, Tierra Santa!

Miércoles, 21 de noviembre de 2012

Mucho se habló el día de ayer acerca de una tregua, con ocasión de las tratativas y encuentros con distintas personalidades. Incluso, se anunció un cese del fuego a partir de las 21:00 de ayer. Sin embargo, los intensos bombardeos se prolongaron durante la noche hasta cerca de las 2:00 hs. Se oían los fuertes estruendos de misiles de los aviones F 16 y, si no nos equivocamos, se escuchaban también helicópteros Apache. Luego de un lapso temporal, las embestidas continuaron esta madrugada a partir de las 4:30 hs.

Ayer también, en horas de la tarde, los aviones de la flota de Israel lanzaron panfletos en los que se ordenaba a la población de las localidades fronterizas de Gaza, tales como Shujaia, Shaikh Ajlin, Bet Lahia, Bet Hanun y Tel Alhawa, la evacuación inmediata de sus casas. El mensaje, escrito en lengua árabe y acompañado por un croquis de la región, decía así: “por vuestra seguridad os emplazamos a evacuar inmediatamente vuestras casas y dirigirse hacia el centro de la ciudad”.

 El punto es “dónde” refugiarse.

La gente empezó a movilizarse “hacia cualquier parte lejos de ese lugar”, como afirmaron los damnificados. Se los vio pasar con mantas en las manos, algún bolso, algo de alimento, con sus niños aferrados a sus pechos, huyendo desesperadamente, porque saben lo que les espera. El punto es “dónde” refugiarse. La gente no sabe adónde ir. No hay un lugar determinado al refugio de la población civil. De ahí que no exista tampoco un “refugio ideal”. Normalmente, las familias se reúnen en un solo lugar de la casa, o del edificio (en la planta baja) y están allí a oscuras, esperando que pase la embestida de los misiles para poder seguir respirando y agradecer el hecho de continuar con vida con un “¡bendito sea Dios!”. Se dan ánimo, se abrazan entre sí, y eso es lo que consideran un “verdadero refugio”: el hecho de tenerse unos a otros.

Durante los bombardeos, los padres de los niños, les dicen que se trata de una puerta que se cerró, de algo que se cayó. También, les tapan los oídos para que no escuchen, pues el ruido de una explosión es tan terrible que puede causar serios daños en una persona. La alteración de un ruido entre 80 y 90 decibeles causa: la dilatación de las pupilas, aceleración de la respiración y del pulso, aumento de la presión arterial y falta de coordinación, enorme fatiga y dificultad para dormir. Consideremos lo que puede causar la explosión de un misil, cuya alteración sonora se estima entre 190 y 200 decibeles. Pensemos ahora, en la repercusión que esto puede tener en una persona, y más aún, en un niño. Cuanto más si es prolongado. ¡Verdaderamente terrible! Esto es lo que se vive hoy. ¡Que Dios nos libre de esta tragedia presente!

En el día de la Presentación de la Virgen Santísima y en espera de la paz, nos encomendamos a vuestras oraciones.

P. Jorge Hernández

Religioso del Instituto del Verbo Encarnado

Párroco de Gaza

Noticias desde Gaza. M. María de Nazaret, SSVM

21 de noviembre de 2012

Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de vosotros, rogando siempre y en todas mis oraciones con alegría por todos vosotros…Y es justo que yo sienta así…pues os llevo en el corazón (Flp 1,3-4.7)

Estas palabras que el apóstol san Pablo dirige a los Filipenses encuentro apropiadas para dirigirlas en estos momentos a los miembros de nuestra querida Familia Religiosa. Durante estos días difíciles que vivimos en Gaza muchos son los mensajes que hemos recibido haciéndonos saber de las oraciones, de la cercanía espiritual y la preocupación que experimentan por nosotros. Agradecemos de corazón tantas muestras de caridad.

La pregunta que todos nos hacen es “¿Como están?”; es la preocupación de quienes nos llaman y nos escriben. Nosotros, por gracia de Dios estamos bien, estamos en las manos de Dios, nada de lo que nos sucede escapa a los designios de su Providencia.

Contamos con la presencia de un sacerdote cerca de nosotros, los sacramentos,  el Sagrario y una imagen de la Santísima Virgen; podemos participar de la Santa Misa cada día, hacer la Adoración Eucarística diaria, tenemos todo cuanto necesitamos para responder a la voluntad de Dios.

Nuestra gran preocupación son las almas, cada una de las almas que Dios nos ha encomendado en nuestro apostolado aquí: los niños que sufren, que lloran asustados; sus padres: que sufren la incertidumbre, la inseguridad, el miedo y el dolor más profundo que puede experimentar un padre, una madre: ver el sufrimiento de sus hijos, sobre todo si son niños; los jóvenes; los enfermos y heridos; los ancianos; las almas de los que han muerto víctimas de este enfrentamiento cruel.

La oración, la cercanía a ellos en la medida que nos es permitido por las circunstancias, al apoyo y nuestra disposición para ayudarlos a ellos es, en estos momentos, nuestra ocupación. Nuestro mayor apostolado en medio de esta situación sigue siendo nuestra misma vida consagrada, el centro de nuestro día: la Santa Misa y la Adoración al Santísimo Sacramento, esos son los momentos en que más hacemos por las almas. Al mismo tiempo que una lluvia ensordecedora de bombardeos, de explosiones y sirenas de ambulancias se entrecruzan en las calles de la ciudad, Jesucristo reina desde un altar, expuesto en la Custodia. Sus únicas armas: el amor y la Cruz. Desde allí silencioso y elocuente  enseña que el mal solo se vence a fuerza de bien (Ro 12,21).

Estamos agradecidas a Dios que nos concede estar en este lugar en este preciso momento; agradecidas a nuestros superiores que aceptaron nuestro ofrecimiento para esta misión; agradecidos a nuestras familias que con generosidad y entrega nos apoyan, nos acompañan y no han puesto ningún tipo de obstáculo para nuestra permanencia en la misión: ellos también son para nosotros un ejemplo de entrega y abandono a la Divina Providencia. Dios los recompensará con creces; agradecidas a todos los miembros de nuestra Familia Religiosa que rezan por nosotros, sin duda Uds. nos sostienen con sus oraciones, experimentamos su cercanía.

Pedimos oraciones para que Dios bendiga esta tierra que lo acogió mientras huía a Egipto y le conceda el don de la paz, al tiempo que encomendamos a cada uno de Uds. en las nuestras.

M. María de Nazaret, SSVM