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Posted on 20 Nov 2012 in Actualidad local, Política y sociedad

GAZA – La voz del párroco de Gaza sigue oyéndose

GAZA – La voz del párroco de Gaza sigue oyéndose

GAZA – El párroco de Gaza sigue encomendándonos los testimonios de la vida de sus feligreses día a día. El relato se ha escrito esta mañana (20 de noviembre); pero no lo hemos recibido hasta la tarde.

¡Desde Gaza, Tierra Santa!
Martes 20 de noviembre de 2012

La jornada de ayer trascurrió prácticamente igual que las precedentes: el bombardeo continúa, de día y de noche, si bien no con la misma intensidad, no por eso menos peligroso y despiadado, puesto que ya algunos medios locales, hablan de una incursión terrestre del ejército de Israel.

Gracias a Dios todavía hay agua, electricidad y teléfono. Nos podemos mantener en contacto entre nosotros, ofrecer ayuda y soporte. Pero se evidencia cada vez más las implicancias de la presión que significa este estado de violencia. El miedo, la inseguridad, la incertidumbre del mañana, provocan un estado de shock y de stress que cunde en la población de Gaza, y esto indistintamente cristianos y musulmanes.

Quien no sabe lo que es la embestida de un misil de aviones F 16, no puede imaginarse lo que se experimenta delante de semejante espectáculo, y cuanto más si tal explosión fue cerca. El ruido ensordecedor, el estremecerse del suelo, de las paredes, los vidrios de la casa, la silla donde uno se encuentra, etc., constituyen un entorno drástico y devastador.

Las consecuencias de una arremetida armada, no solo debe medirse por el daño físico que pueda causar (destrucción de una casa, un taller, etc.), sino también por lo que posee de nocivo para la salud psíquica y espiritual de una persona.

Estas son causas suficientes para causar un ictus a quien no esté en condiciones de afrontarlo. Tal es el caso de Saalem Swilem, Abu Bulus, quien falleciera ayer por causa de lo que venimos relatando. Él ya sufría del corazón y no resistió semejante situación. Padre de cuatro hijos, cristiano ortodoxo, nos deja para habitar las Moradas eternas. Hoy se realizará el funeral en la Iglesia Ortodoxa Griega, al cual asistiremos, Dios mediante.

Como se ve, lamentablemente, ya comenzamos a lamentar las mencionadas consecuencias. Las radios locales reportan el caso de una bebé musulmana, muerta por causa del estruendo de una bomba caída cerca de su casa. Solo un ejemplo entre tantos otros.

Crisis nerviosas

En estos momentos varios de nuestros parroquianos tienen serios problemas con sus hijos pequeños que padecen crisis nerviosas, situaciones de pánico, stress y otras situaciones que, como me decían, no saben cómo manejarlo. Están todos encerrados en casa, sin salir, sin posibilidad de visitar un profesional. Nosotros tratamos de ayudarlos de algún modo, pero sabemos que no basta.

También narramos el caso de Um Wadía, parroquiana, madre de cuatro hijos, la cual ayer, se cayó con su hija de 6 años en brazos, desde la escalera dentro de su hogar, por causa del bombardeo a un edificio gubernamental vecino a su casa. Ella sufrió golpes leves, la hija entró en cuadro agudo de pánico, los vidrios de su vivienda resultaron totalmente destruidos, junto con la puerta de la casa. Se procuraron un nylon, pues las noches son frías. A pesar de esto, Ella concluyó su conversación conmigo con un: “¡Alabado sea Dios!”

Procuremos una visión en prospectiva de lo que llevamos dicho. Pues, junto al caso precedente, y por causa del mismo bombardeo, las casas de siete cristianos resultaron también gravemente averiadas. Sumemos ahora, las casas del resto de los vecinos y los edificios de la zona (entre los que se encuentra la escuela Sagrada Familia, de nuestra parroquia). Y esto no es todo. Multipliquemos ahora todo esto, por los más de 1350 objetivos abatidos hasta hoy por la operación “pilar defensivo”. Realmente el desastre adquiere dimensiones siderales.

Entonces nos preguntamos: ¿quien podrá mesurar realmente todo el daño causado? Y más aun, ¿Quién podrá sanar las heridas (de todo tipo) que esto conlleva? ¡Cuánta violencia, cuánto odio! Ciertamente, la caridad, supuesta la justicia, es la única solución posible a este conflicto. Pero, ¡Qué lejos estamos del mandato de la caridad que nos hiciera el Señor: “amaos unos a otros como Yo os he amado”! (Jn 13,34).  Y de aquel imperativo de San Pablo: “Amaos unos a otros con amor fraternal” (Rm 12,10). Y nos preguntamos, junto con la gente: ¿Hasta cuándo? …

Nos encomendamos a vuestras oraciones, en Cristo y María Santísima

P. Jorge Hernández
Religioso del Instituto del Verbo Encarnado
Párroco de Gaza

Noticias desde Gaza. M. María de Nazaret, SSVM

20 de noviembre de 2012

Hoy ha amanecido sobre Gaza el séptimo día de tensión. Desde las primeras horas de la madrugada hemos seguido oyendo el estallido de los misiles, sirenas de ambulancia. La actividad en Gaza sigue prácticamente paralizada en contraste con la labor de los hospitales  que reciben heridos y continúan ininterrumpidamente su labor.

Con el correr de los días, crece el temor, la tensión, el cansancio, ya que es muy difícil conciliar el sueño a causa de los ataques nocturnos. Hemos continuado con el apostolado de las llamadas telefónicas a las familias, algunos de ellos se han mudado a casas de otros familiares en busca de mayor seguridad, otros permanecen en sus casas a pesar de haber sufrido algunos daños en sus viviendas por impactos o explosiones muy cercanos.

Hoy hemos asistido al funeral de Abu Bulus, cristiano ortodoxo de aproximadamente unos 50 años quien padecía problemas cardiacos. Esta ceremonia religiosa ha sido la ocasión para encontrarnos personalmente con varios de los fieles a quienes hemos estado llamando durante  estos días.  Todas las personas con las que hemos hablado nos han agradecido el hecho de comunicarnos con ellos, nos han manifestado  la preocupación por sus hijos. Luego del funeral hemos participado de la Santa Misa, en nuestra parroquia de la Sagrada Familia, acompañados por todas las religiosas presentes en Gaza y por algunos fieles laicos.

Conmueve la información acerca del número de muertos y de personas heridas que va dejando como saldo este enfrentamiento despiadado, que se cobra como víctimas a tantas personas inocentes, principalmente a niños.

El domingo uno de nuestros fieles nos decía: ‘He venido con él a la Santa Misa (su hijo de unos 10 años) para que recemos junto con Uds. El está muy asustado, llora todo el tiempo’. Reacciones nerviosas, accidentes en las casas a consecuencia de estallidos muy cercanos, llanto, miedo, son manifestaciones comunes en los niños de cada familia. Estas son cosas que claman al cielo, estos gemidos penetran el cielo y llegan a Dios.

En nombre de toda la población de Gaza que sufre el flagelo de este enfrentamiento, pero sobre todo en nombre de los niños que inocentemente padecen y mueren queremos hacer un llamado a la paz. La violencia, el mal, en cualquiera de sus manifestaciones no puede ser una alternativa para solucionar dificultades. La violencia jamás resuelve los conflictos ni disminuye sus consecuencias dramáticas.

Ningún hombre puede eludir su compromiso por la paz; los creyentes de todas las religiones junto a los hombres de buena voluntad están llamados a construir la paz. Nosotros elevamos nuestras oraciones a Dios, cifrando la esperanza en Jesucristo: El es nuestra paz, El ha derribado el muro divisorio: la enemistad. El vino para anunciar la paz (Ef 2,14.17). Quiera Él, concedernos a todos este don tan preciado convertido en el  anhelo que hoy brota de los más profundo de nuestros corazones.

M. Maria de Nazaret, SSVM