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Posted on 11 Nov 2012 in Noticias de la diócesis

Mons. Antonio Franco: cuatro misiones al servicio de la Iglesia en Tierra Santa

Mons. Antonio Franco: cuatro misiones al servicio de la Iglesia en Tierra Santa

El Santo Padre recibió el jueves, 8 de noviembre, en audiencias separadas a Mons. Giuseppe Lazzarotto, nuncio apostólico en Israel y Chipre y delegado apostólico en Jerusalén y Palestina, y a su predecesor, Mons. Antonio Franco, nuncio apostólico; así como a Mons. Michael Louis Fitzgerald, nuncio apostólico en Egipto. Estas audiencias confirman la atención del Papa y su diplomacia a Oriente Medio. Las audiencias han tenido lugar antes de la llegada de Mons. Lazzarotto el 22 de noviembre a Tierra Santa para suceder en el legado de Mons. Franco.

Mons. Antonio Franco, alcanzado el límite de edad (75 años), ha sido sustituido en su puesto de nuncio apostólico en Israel y delegado apostólico en Jerusalén por Mons. Giuseppe Lazzarotto. Originario de Campania (Italia), Mons. Antonio Franco fue nuncio apostólico en Israel y Chipre y delegado apostólico en Jerusalén y los territorios palestinos de enero 2006 a agosto de 2012.

1.ª misión. Desde el inicio de su misión hace 6 años, su tarea más importante consistió en hacer avanzar las negociaciones entre el Estad de Israel y la Santa Sede (una tarea que sigue ejerciendo de forma temporal). Con tal fin, se constituyó una comisión bilateral en 1993. Mons. Marcuzzo recuerda a Mons. Franco como un hombre “que ha trabajado con mucho amor y un método práctico bien rodado, y que ha sabido dejarse asesorar por expertos locales e internacionales”. Durante su misión, las negociaciones también se retomaron con las autoridades palestinas, y concluyeron con la firma de un acuerdo de principio.

2.ª misión. Mons. Antonio Franco preparó y supervisó el buen desarrollo del viaje del papa Benedicto XVI a Tierra Santa del 8 al 15 de mayo de 2009.

3.ª misión. Otra cuestión importante que preocupó al nuncio papal fue la inclusión, imprecisa de todo punto e inadmisible en cualquier caso, de Pío XII, en la entrada del memorial Yad Vashem… Mons. Franco solicitó y consiguió que la inscripción se modificase de manera más conforme con la verdad histórica de lo que aquel papa dijo e hizo. Si bien en esta cuestión aún queda mucho por hacer, Mons. Franco supo tratar este tema delicado con gran confianza, paciencia y diplomacia.

Relaciones entre las Iglesias locales

4.ª misión. En cuanto a la vida cotidiana, ha asegurado las relaciones entre las iglesias locales. Ha desplegado un gran esfuerzo para el crecimiento de la comunión eclesial entre las iglesias católicas. Este es un tema de gran actualidad, para el que ha mostrado mucho tacto y sentido pastoral, como la práctica de consultar a las iglesias y sus pastores, y hacerlos responsables con él antes de tomar las decisiones oportunas.

En cuanto a su carácter, Mons. Marcuzzo recuerda a Mons. Franco como “un diplomático que ha sabido unir el estilo diplomático con un estilo personal y pastoral muy acusado, lo que despertó nuestra admiración y nuestra gratitud por su forma de trabajar. (…) Es un hombre muy bueno de verdad, que ha sabido utilizar esta bondad con gran lucidez y paciencia: no solo nos ha dejado los trazos tangibles de su actuación, sino también un testimonio personal. (…) Ha sido capaz de ejercer su ministerio de sacerdote y de obispo con los instrumentos diplomáticos propios de su misión, y, por ello, tiene toda nuestra gratitud”.

Hoy, Mons. Antonio Franco (75 años), vive retirado en su Italia natal. Ni que decir tiene que sigue pensando en lo que le había pedido el patriarca latino de Jerusalén, Mons. Fouad Twal, en el momento de su partida: “¡No se olvide de Jerusalén, ni de sus habitantes!”.

Laurent Charnin

(Traducción del francés por Daniel Berzosa López, OCSSJ)