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Posted on 30 Oct 2012 in Diócesis, Noticias de la diócesis

Inauguración oficial del Año de la Fe, en Deir Rafat

Inauguración oficial del Año de la Fe, en Deir Rafat

Tierra Santa ha decidido confiar a la Virgen María el Año dela Fe, en el santuario de Deir Rafat, dedicado a ella. La misa solemne fue concelebrada por los ordinarios católicos de rito latino y oriental, con unos 70 sacerdotes. Asistieron más de 2000 fieles: familias y niños, seminaristas y voluntarios; así como caballeros del Santo Sepulcro. Un acontecimiento eclesial importante.

“Que la Virgen María brille siempre como la estrella del camino de la nueva evangelización”. El Papa, el 11 de octubre, al concluir su homilía de apertura del Año dela Fe(octubre 2012-noviembre 2013), quiso ponerla Iglesia bajo la protección dela Virgen María.Esta “peregrinación espiritual” que es el Año dela Fe invita a todos los católicos del mundo a profundizar en su fe. Sin lugar a dudas, este impulso interior debe animar también la nueva evangelización, cuyo sínodo específico terminó ayer.

Todos los ritos católicos reunidos

En Tierra Santa, su Asamblea de Ordinarios Católicos decidió abrir oficialmente el Año de la Fe el domingo, 28 de octubre, en Deir Rafat. Ni la fecha ni el lugar son el resultado de la casualidad. De hecho, con motivo de la fiesta de la diócesis, los cristianos de Tierra Santa se han unido al camino que la Iglesia universal ha llamado a recorrer los doce próximos meses. Todos los años por estas fechas (el domingo siguiente al 25 de octubre), los cristianos del país celebran Nuestra Señora Reina de Palestina y Tierra Santa en Deir Rafat. El santuario se encuentra a medio camino entre Tel Aviv y Jerusalén. Fue construido en 1927 para solicitar la protección dela Virgen María sobre su tierra natal. ¿Y quién mejor que María de Nazaret para guiar a los fieles de Tierra Santa a vivir este Año de la fe!

Ayer, la jornada fue una gran fiesta, un momento importante de comunión eclesial. Familias, niños, sacerdotes y seminaristas, religiosas y voluntarios en Tierra Santa se reunieron para orar juntos. Eran más de 2000. El patriarca latino emérito, Mons. Michel Sabbah, presidió la santa misa (Mons. Fouad Twal estaba en Roma para la conclusión del Sínodo para la Nueva Evangelización). La misa fue concelebrada por los representantes (*) de todos los ritos de las comunidades católicas (latina, melquita, maronita, armenia, caldea y sirio-católica). Una asamblea que se quiso un signo fuerte de unidad y de fe vivida juntos.

Don gratuito y camino de esperanza

Esta unidad es esencial en Tierra Santa, donde los desafíos son ingentes. El riesgo de las comunidades en Oriente Medio es mostrar la fe solo desde el criterio de la identidad social. Y los obispos desean que la fe se viva en una relación de amor, confianza y fidelidad a Dios. Para ello, la diócesis ha preparado homilías, un programa de catequesis específicas, iniciativas para la lectura dela Biblia en familia, estímulos a la práctica de los sacramentos.La Iglesia renueva su invitación a participar en la misa y en las celebraciones entre ritos, a prestar más atención a la catequesis, a la práctica de la peregrinación y a la oración por los Santos Lugares.

En su homilía, Mons. Lahham, vicario patriarcal en Amán, dijo que “María es la mujer más ilustre de las mujeres de esta tierra”, que heredó el mejor calificativo que existe: “llena de gracia”. “Y esto, dijo el obispo, no lo pidió la Virgen María: los dones de Dios son gratuitos y no están relacionados con nuestros méritos”. María, por su parte, respondió con su “sí” (“he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra”) y con su “agradecimiento” (expresado en su Magnificat). “De la misma manera, prosiguió el obispo, los cristianos de Tierra Santa estamos llamados a acoger con gratitud y sin reservas este año de la fe. Porque vivimos aquí, debemos ser los primeros en dar testimonio de nuestra fe y nuestra esperanza”. De hecho, en su carta pastoral por el Año de la Fe, los pastores de las iglesias católicas de la diócesis, citando la exhortación post-sinodal de Benedicto XVI, Ecclesia en Medio Oriente, recordaron a todos que “el ejemplo de la primera comunidad de Jerusalén puede servir de modelo para renovar la actual comunidad cristiana”. “El Año de la Fe”, afirma la carta pastoral que se distribuyó a todos, “tiene un carácter especial: de “la geografía de esta historia de fe” se eleva “la gran nube de testigos de la fe que pueblan las Sagradas Escrituras (…). “La Iglesia Madre de Jerusalén, guardiana de la fe de los apóstoles, es nuestra iglesia, y continúa ofreciendo modelos de fe hoy: beata Maryam Bawardi, beata Marie-Alphonsine, venerable Samaan Sruji”. Estos tiempos difíciles en Oriente Medio hacen aún más evidente que la fe no es una cuestión de esfuerzo, sino un don gratuito del Señor. Un camino de esperanza.

La misa solemne estuvo muy bien cantada. Y, gracias a la cantante Rabab Zaitiun (de Galilea), se interpretó el himno oficial del Año dela Fe en árabe. La celebración concluyó con la hermosa y tradicional procesión con el icono y la imagen dela Virgen, que se repintó para la ocasión. Fervor popular, cantos a María, bendición, confesiones… Una oportunidad para el pueblo de Dios que vive en Tierra Santa de mostrar su amor a la Virgen, hija de esta tierra. Llena de fe.

Christophe Lafontaine

(Traducción del francés por Daniel Berzosa, OCSSJ)

Más información: el programa completo de los actos previstos para el Año de la Fe se puede consultar en español (además de inglés, italiano y francés) en www.annusfidei.va.

Álbum

(*) Muchos de los ordinarios católicos de Tierra Santa estuvieron presentes para concelebrar la santa misa con el patriarca emérito: el arzobispo greco-católico Elias Shakour de Galilea, el arzobispo maronita Moussa al-Hage, el obispo sirio-católico Pierre Melki Mourad y cuatro de los vicarios del Patriarcado Latino: Mons. Boulos Marcuzzo de Nazaret, Mons. William Shomali de Jerusalén, Mons. Maroun Lahham de Amán y el padre David Neuhaus, responsable de los católicos de lengua hebrea. También, asistieron el obispo emérito Kamal Bathish; Mons. Antonio Franco, antiguo nuncio de Su Santidad; Mons. Coakly de Oklahoma City (Estados Unidos), el padre Charles Galichez, abad de los benedictinos de Abu Ghosh, y Mons. Waldemar Sommertag, encargado de negocios de la Nunciatura Apostólica.