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Posted on 17 Oct 2012 in Actualidad local, Política y sociedad

La recogida de la aceituna, entre la alegría y el dolor

La recogida de la aceituna, entre la alegría y el dolor

JERUSALÉN.- ¡Es la temporada! El sábado, 13 de octubre, en Getsemaní, dirigidos por el padre Diego, OFM, un grupo de treinta personas de diferentes nacionalidades se dieron cita para recoger los frutos de los olivos centenarios del huerto santo. Fuente de la alegría, la recogida de la aceituna, cuyo pistoletazo de salida se dio el pasado martes en todo el país, es también fuente de tensión en muchas regiones.

Grandes escaleras en torno a los olivos, largas redes extendidas en el suelo, cubos, rastrillos y brazos estirados hacia las aceitunas colgadas en lo alto. Durante unos días, el huerto de los olivos adquiere un aspecto novedoso ante la mirada atónita de turistas y peregrinos. Durante la cosecha, miles de aceitunas se recogerán a mano, una a una, en este lugar santo donde venía a orar Cristo. “Me gusta pensar que Jesús también cogía aceitunas“, dice el padre Diego, franciscano en Getsemaní, a modo de introducción a este día de recogida. “Cogemos el fruto de nuestras plantaciones, que es también el fruto de la creación de Dios”. Así, durante unas horas, bajo el sol aun cálido de octubre, los participantes han recogido con cuidado y alegría algunas de estas aceitunas, y las han depositado en grandes sacos. De estas aceitunas, los franciscanos extraerán aceite y, con sus huesos, fabricarán rosarios. De modo que el mismo corazón del fruto de los olivos plantados en el huerto donde Cristo derramó lágrimas de sangre, acabará en las manos de los cristianos. Desgranando su rosario, orarán con María el primero de los misterios dolorosos, el de la agonía de Cristo en el monte de los Olivos de Getsemaní.

Las aceitunas de la ira

Según la organización Oxfam, unos 9,5 millones de olivos crecen en Cisjordania. El olivar emplea a 100.000 aceituneros y un buen año aporta hasta 100 millones de dólares (70 millones de euros) a la economía palestina. Esto significa la cuestión de la recogida. Sin embargo, desde hace varios años este tiempo festivo ha devenido un momento de crecientes tensiones entre los 350.000 colonos israelíes de Cisjordania y los agricultores palestinos. La semana pasada, el gobierno palestino en Ramala, denunció una serie de ataques de los colonos a los olivos. En pocos días, se han encontrado 70 árbpoles arrancados en Qaryout, en el norte de Cisjordania, y más de otros 100 en Al Moughayer (pueblo al nordeste de Ramala), y otros fueron quemados en otras aldeas. Son historias recurrentes y en aumento. De acuerdo con un informe dela Unión Europea, en 2011, colonos extremistas destruyeron 10.000 olivos. Lo que se estima que cuesta unos 138 millones de dólares (103 millones de euros) al año a la economía palestina.

Amélie de La Hougue

(Traducción del francés por Daniel de Úbeda, OCSSJ)