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Posted on 17 Oct 2012 in Actualidad local, Política y sociedad

Jerusalén, calles, nombres y ¿detrás…?

Jerusalén, calles, nombres y ¿detrás…?

JERUSALÉN.- Si todo va bien, a final de año, todas las calles de Jerusalén tendrán un nombre. Y, en 2013, todas las casas deberían tener un número. Dicho esto, dar nombre a una calle en la Ciudad Santa es un asunto delicado.

Así como Jerusalén no tiene necesidad de hacerse un nombre, más de mil de sus calles saldrán poco a poco del anonimato. De hecho, el comité de finanzas del Ayuntamiento de Jerusalén, con el impulso de su alcalde, Nir Barkat, ha asignado un presupuesto inicial de cerca de 1 millón de shekels (unos 200.000 euros) para ejecutar un proyecto de nomenclatura de calles y numeración de casas en Jerusalén Este. En una reunión del Tribunal Supremo de Israel, celebrada el 9 de noviembre de 2011, el Ayuntamiento de de Jerusalén decidió dar un nombre a todas las calles y callejas de la ciudad de aquí a  finales de 2012. El plan de numeración por su parte deberá completarse en 2013. En concreto, el proyecto ha sido posible con la ayuda de fotografías aéreas y mapas por satélite. La tarea comenzó por los barrios de Chouafat y Beit Hanina, y, luego, por Tsur Baher y Jabal Moukaber.

Detrás de las placas

A primera vista, se repara un atraso. Después de decenios, los residentes en Jerusalén Este, pese a ser notoria su residencia y pagar los impuestos locales, no pueden recibir el correo en sus casas. Deben ir a los supermercados o a las escasas oficinas de correos de Jerusalén Este (9 oficinas de correos contra 42 en Jerusalén Oeste). Huelga decir que la distribución de cartas y paquetes sin dirección es misión imposible… Irracional. Es, por tanto, una buena noticia que se facilite la vida cotidiana del barrio oriental de la ciudad. Sea de los residentes, carteros, repartidores, fontaneros-electricistas u otros técnicos…; pero, también, los servicios de emergencia (bomberos, médicos…).

Con más detenimiento, se puede ocultar detrás de este proyecto de números y letras, una cuestión de memoria; así como una cuestión política. La elección de los nombres de las calles (privilegio municipal) debe reflejar por lo general la realidad de una ciudad (su historia política, religiosa, cultural…). En una palabra, esmalta su tarjeta de identidad en miles de placas (entre otras cosas, por supuesto). Se advierte sin dificultad que, para la “ciudad tres veces santa”, el tema supone un verdadero dolor de cabeza; dado que aun el estatuto de la ciudad está en discusión en la escena internacional desde 1967. Lo habitual es que las ciudades defiendan por medio de estas placas la imagen que tienen de ellas mismas. Pero Jerusalén cristaliza en sus murallas y en el corazón de sus habitantes una mezcla de subjetividades y herencias a menudo controvertidas.

La pregunta que se esconde es crucial: ¿un nombre de calle representa un patrimonio intangible? ¿Cómo evitar el peligro de eliminar una identidad de barrio mediante el empleo de nombres que no tienen una relación directa o positiva con los vecinos? Para Mons. Shomali, vicario patriarcal en Jerusalén, “dar nombre a una calle es adoptar una posición: es dar una indicación de autoridad”. Ante “el problema de la elección de los nombres, debido a la historia de triple Jerusalén (judía, cristiana y musulmana)”, el obispo auxiliar desea que “los nombres de las calles respeten las herencias de Jerusalén”. Y Mons. Shomali añade que “si se dan a las calles nombres de personas que han beneficiado a la ciudad (más allá de la afiliación religiosa), no hay problema”.

Teóricamente, se ha consultado a los residentes y las asociaciones locales de Jerusalén‑Este (en su mayoría árabes) para proponer los nombres de las calles. De hecho, el municipio pidió a los ciudadanos que se abstuvieran de cualquier propuesta “provocadora”, y señalaron como ejemplo autores de atentados. Todos los nombres se han sometido a la aprobación de una comisión especial y, luego, a otra presidida por un juez del Tribunal Suprema de Justicia, como se ha hecho para Jerusalén-Oeste. Entre los nombres de la lista se incluyeron los escritores Khalil Gibran, libanés, y Taha Hussein, egipcio. El nombre de la ex-vocalista egipcia Oum Kalthoum se ha asignado a una de las calles de Jerusalén-Este.

Christophe Lafontaine

(Traducción del francés por Daniel de Úbeda, OCSSJ)