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Posted on 19 Sep 2012 in Actualidad local, Iglesia, Noticias del Santo Padre, Política y sociedad

Benedicto XVI pide a los cristianos de Oriente Medio que promuevan la paz

Benedicto XVI pide a los cristianos de Oriente Medio que promuevan la paz

LÍBANO.- El Papa regresó a Roma el domingo por la noche después de una visita de tres días a Líbano. Antes de su partida, volvió a pedir a los líderes de los países árabes que detuvieran la guerra. Ojeada al viaje de Benedicto XVI y a su mensaje para Oriente Medio.

“El Papa no ha venido aquí para resolver los problemas políticos de Oriente Medio, sino para traer una palabra de esperanza y una llamada a la comunión de los cristianos. Lo que quiere es animar a todos los cristianos para que no sean presa de la desesperación, para que no se sientan obligados a abandonar su país por ser fieles a Cristo. Es, sobre todo, un camino de fe”. Este es el resumen del cardenal Vingt-Trois sobre el viaje del Santo Padre al Líbano, en el diario La Croix del 16 de septiembre. La visita del Sumo Pontífice se ha producido en un marco internacional turbulento, en medio de las violentas protestas que han estallado en todo Oriente Medio contra una película, Innocence of Muslims (La inocencia de los musulmanes), publicada en Internet, y que denigra a los musulmanes. En este contexto de creciente ebullición, Mons. Bechara Rai, patriarca dela Iglesia maronita, ha expresado con claridad los temores de los cristianos del Oriente. “No le ocultamos en modo alguno, Santísimo Padre, los sentimientos de temor y miedo al futuro desconocido al que nos enfrentamos como cristianos”. Y el patriarca maronita continuó: “Su histórico viaje es una válvula de seguridad en este tiempo de inestabilidad para un pueblo cristiano que lucha por confirmar sus raíces en su tierra”.

Durante tres días, el Soberano Pontífice no ha dejado de abogar por la paz en Medio Oriente. “Amad a los musulmanes, rezad por ellos, son vuestros hermanos”, recomendó la noche del sábado (15 de septiembre), dirigiéndose a los obispos de Oriente Medio. Ayer, domingo, 16 de septiembre, en una misa al aire libre en Beirut, en la que participaron unos 350.000 fieles, se dirigió indirectamente a Bashar al-Assad para que pusiera fin a los combates. “Dios conceda a vuestro país (Líbano, ndr), a Siria y a todo Oriente Medio el don de la paz de los corazones, el silencio de las armas y el cese de toda violencia (…). Me dirijo a los países árabes para que, siendo hermanos, ofrezcan soluciones viables que respeten la dignidad de cada persona, sus derechos y su religión”. Benedicto XVI, que dijo a su llegada al Líbano, el viernes, que el suministro de armas a Siria era un “pecado grave“, centró su intervención del domingo en la necesidad de que los cristianos de la región trabajasen por la paz: “Servir la justicia y la paz en un mundo donde la violencia no cesa de extender su rastro de muerte y destrucción, es una urgencia para comprometerse en una sociedad fraternal”. No debe olvidarse que el conflicto sirio ya ha dejado 27.000 muertes, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, desde el inicio del conflicto hace 18 meses.

El Papa y las dos Primaveras

Preguntado por la Primavera Árabe, el Papa dijo: “En sí, la Primavera Árabe es una cosa positiva”. Pero pronto dejó claro que “este grito de libertad” comporta un “peligro”, el de olvidar que “la libertad humana es siempre una libertad compartida” que “supone la tolerancia de la otra”. El Papa no ve futuro en la “renovación de la dignidad árabe” sin los “cristianos árabes”. Este viaje supone un desafío que va mucho más allá del Líbano. El Papa también ha venido simbólicamente a todos los países de Oriente Medio. Por este motivo, entregó a los 15 millones de cristianos de Oriente la exhortación apostólica Ecclesia in Medio Oriente, auténtica guía escrita hace casi dos años, tras el sínodo de los obispos que “se celebró en el Vaticano en el otoño de 2010, justo antes de la Primavera Árabe. El patriarca maronita también ha estimado que a la Primavera Árabe se le anticipó una “primavera cristiana espiritual” en este sínodo. Este documento de 96 páginas insiste en la presencia histórica de los cristianos como “parte integral” de Oriente Medio, una “sana laicidad”, el rechazo de la violencia, la voluntad de luchar contra “las estrategias tendentes a un Oriente Medio monocromo”,  los “gestión transparente” de las finanzas de las iglesias, la acogida de los refugiados cristianos y los inmigrantes. La exhortación abre igualmente un auténtico diálogo interreligioso basado en la fe en Dios Uno y Creador. También quiere contribuir a un ecumenismo de fervor humano, espiritual y caritativo en la verdad y el amor evangélicos. “Que en esta región, que ha visto los actos y recogido las palabras, el Evangelio continúe resonando como hace dos mil años”, deseó ardientemente el Sumo Pontífice. Cada uno de los obispos, venidos de Irak, Tierra Santa o Egipto, ha recibido una copia de la exhortación apostólica, que deberán transmitir a sus fieles.

Los cristianos no se deben ir

“Es providencial que este acto (la firma de la exhortación) tenga lugar el mismo día de la fiesta de la Cruz gloriosa (…). A la luz de la fiesta de hoy y para una aplicación fructífera de la exhortación, os invito a todos a no tener miedo, a vivir en la verdad y a cultivar la pureza de la fe. Tal es el lenguaje de la Cruz gloriosa”. El Vaticano está especialmente preocupado por el éxodo de los cristianos de la región. Solo representan el 5% de la población frente al 20% de hace un siglo. Asimismo, el Papa instó a los católicos a no abandonar la tierra de sus antepasados: “Mientras que, por necesidad, cansancio o desesperación, los católicos nativos de Oriente Medio toman la elección dramática a abandonar la tierra de sus antepasados, su familia y su comunidad de fe, otros, por el contrario, llenos de esperanza, toman la decisión de quedarse en su país y en su comunidad. Los animo a consolidar esta hermosa fidelidad y a permanecer firmes en la fe”. El viernes, el primer día de su visita, el Papa recomendó a judíos, cristianos y musulmanes que “erradicasen el fundamentalismo religioso”, según él una amenaza “mortal“.

El Líbano como modelo

El sábado, ante los líderes políticos, religiosos y culturales, el jefe de la Iglesia católica sostuvo que “la libertad religiosa [es] un derecho fundamental”. Y llamó al Líbano a ser “un ejemplo” de convivencia pacífica entre las religiones. Las declaraciones del Papa trasladan a los libaneses una gran responsabilidad. Marcado por el recuerdo de una guerra civil religiosa entre 1975 y 1990, el Líbano está dividido entre cristianos (un tercio de la población y ellos mismos divididos en una docena de iglesias) y musulmanes, mayoritarios dentro de cuatro millones habitantes. Estos últimos se dividen entre chiíes, suníes, alauitas y drusos.

Christophe Lafontaine

(Traducción del francés por Daniel Berzosa y López, OCSSJ)