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Posted on 5 Sep 2012 in Actualidad local, Política y sociedad

El patriarca visita a los trapenses de Latrún

El patriarca visita a los trapenses de Latrún

LATRÚN.- Después de la profanación de la abadía de Latrún, ayer, martes, 4 de septiembre, el patriarca ha visitado hoy el lugar para comprobar los daños. Mons. Twal ha querido trasladar de forma especial a los monjes su «amistad, apoyo y oración». De todas partes del mundo, se alzan voces contra este acto.

«Dos hechos nos tocan en pleno corazón: uno es abominable (la profanación de vuestra abadía), el otro es admirable (la solidaridad de todos)», exclamó esta mañana el patriarca latino de Jerusalén ante los monjes de Latrún. En efecto, ante la consternación de los trapenses, que, ayer por la mañana, descubrieron el ataque a su abadía, las muestras de solidaridad no cesan de llegar de todo el mundo.

Mons. Fouad Twal, nada más llegar al lugar, ha sido saludado calurosamente por rabinos reformados, que comparten «el dolor de los cristianos». Tras ver con consternación la puerta quemada y las violentas pintadas naranjas en los muros, el patriarca ha orado un momento para encomendar «estos actos y a la comunidad de monjes que los han sufrido».

En una entrevista con el padre abad Dom René Hascoët y el padre Louis, el patriarca se ha alegrado de saber que se dará un concierto esta noche a las 19:00 horas para luchar contra los “Tag Mehir” (“el precio a pagar”), actos que revelan una política de represalias por parte de extremistas [judíos] debido a decisiones políticas como el desmantelamiento de colonias.

El patriarca ha agradecido la iniciativa de unos estudiantes de la Universidad Hebreaque acudieron ayer a la abadía con el fin de eliminar las pintadas y limpiar las cenizas. «Miremos hoy las cosas positivas, después de las condenas de ayer», ha invitado el patriarca citando con esperanza la Carta de san Pablo a los Romanos: «Sabemos que, cuando los hombres aman a Dios, Él mismo hace que todo contribuya a su bien» (cf. Rm 8, 28).

Protestas generales

El ataque a Latrún no es un hecho aislado. Las reacciones han sido numerosas. Ayer, en una declaración, los obispos católicos de Tierra Santa exhortaron a las autoridades israelíes a que «actúen para poner fin a esta violencia sin sentido y garantizar una “enseñanza del respeto” en las escuelas [israelíes]». El patriarcado ha recordado que «el respeto y la apertura a los demás son valores que se aprenden y testimonian la grandeza humana». El Consejo de Instituciones Religiosas de Tierra Santa «condena» estos actos e invita a las «personas de todas las confesiones (cristianos, judíos y musulmanes) a respetar todos los lugares sagrados de las tres religiones, y deplora con fuerza los comportamientos extremistas que explotan o implican la religión en un conflicto político-territorial».

Francia, que tiene confiada la protección de los lugares santos y las comunidades religiosas (en virtud de los acuerdos Chauvel/Fischer), ha «condenado enérgicamente este acto de vandalismo contra un lugar de culto y paz», y ha pedido una investigación «para llevar a los responsables ante la justicia». El cónsul general de Francia en Jerusalén, Frédéric Desagneaux, visitó la abadía ayer por la tarde.La Autoridad Palestinatambién, en un comunicado, «ha instado al gobierno israelí a tomar medidas para llevar ante la justicia a los responsables del incendio del monasterio de Latrún».

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por su parte, denunció «un acto repugnante, cuyos autores deben ser castigados severamente», y aseguró que «las libertades de religión y culto son valores fundamentales en Israel». El gran rabino asquenazí de Israel, Yona Metzger, ha sumado su voz a las condenas. En Washington, el Departamento de Estado condenó los actos por «odiosos, peligrosos y provocadores», e instó a «todas las partes a evitar una escalada».

Christophe Lafontaine

(Traducción del francés por Daniel de Úbeda, OCSSJ)