Pages Menu
Categories Menu

Posted on 3 Jul 2012 in Diócesis, Noticias de las comunidades religiosas

Celebración de los 150 años de la Misión de Oriente en San Pedro in Gallicantu

Celebración de los 150 años de la Misión de Oriente en San Pedro in Gallicantu

JERUSALÉN.- La fiesta de los santos apóstoles Pedro y Pablo fue la elegida para conmemorar el 150 aniversario de la Misión de Oriente. En el santuario de San Pedro in Gallicantu, después de las vísperas, el P. Jean-Daniel Gullung, superior de la comunidad y rector del santuario, impartió una conferencia con el título: En 1862, el padre Emmanuel d’Alzon proyectó comprar el Cenáculo.

Además del 150 aniversario de la Misión de Oriente, se ha iniciado una tradición. Si las diversas congregaciones religiosas suelen girar invitaciones con motivo de la fiesta de su santo patrón, en San Pedro in Gallicantu se hace el 29 de junio de cada año.

Dado que, en la noche del 28, el nuncio apostólico celebraba en Notre Dame de Jerusalén una misa por el Papa y se despedía al mismo tiempo de Tierra Santa, y, en la mañana del 29, siempre se celebran las ordenaciones de los franciscanos, los asuncionistas y las hermanas oblatas de la Asunción prefirieron celebrar simplemente las vísperas, a las que siguió una conferencia y una copa de vino, que reunió a unas sesenta personas.

Se sintieron muy contentos y honrados por la presencia de Mons. William Shomali, obispo auxiliar y vicario patriarcal latino para Palestina, que presidió las vísperas; del Padre Custodio, Pierbattista Pizzaballa; de Mons. Gregorio Pierre Melki, obispo siro‑católico; de Mons. Joseph Kelekian, obispo armenio católico; del padre Joseph Saghbini, archimandrita melquita; y del padre Paul Collin, antiguo párroco de Beersheba, sucesor del padre asuncionista Jean-Roger, que fundó la parroquia de lengua hebrea. Varias comunidades de religiosos y religiosas estuvieron representadas, a las que se unieron laicos amigos.

La conferencia del padre Jean-Daniel Gullung, superior de la comunidad y rector del santuario, interesó muchísimo al público de Jerusalén, que sin duda no sabía que el padre d’Alzon había emprendido, en los años 1861-1863, los pasos para comprar el Cenáculo y establecer un seminario maronita, y comprar la tumba dela Virgen (que es el terreno de la Dormición) para establecer a las religiosas de la Asunción. Esto no se encuentra en los libros de historia, y nunca sabremos si su curso habría cambiado y qué sería del Cenáculo hoy…

Este proyecto nació a raíz de la entrada en su colegio de Nimes de ocho jóvenes sirios que habían escapado de la masacre de cristianos en Líbano y Damasco en la primavera de 1860, y de los que el padre d’Alzon esperaba hacer el núcleo de un seminario que establecería en Jerusalén. Contaba con la aprobación del cardenal Barnabo, prefecto de Propaganda Fide, con quien había discutido el proyecto durante la peregrinación a Roma, en mayo de 1862, para la canonización de los mártires de Japón. Pero, en Roma, algunos opinaron que el dinero de su herencia, con la que deseaba beneficiar a la Santa Sede, se emplearía mejor para apoyar al movimiento de unión con Roma de una parte de la Iglesia búlgara. El papa Pío IX, en la audiencia del 3 de junio de 1862, declaró, dirigiéndose al padre d’Alzon: «Bendigo sus obras de Oriente y de Occidente». Esta fórmula, famosa en la Asunción, se consideró desde entonces en el imaginario asuncionista como una profecía; porque la Asunción no tenía obra alguna en Oriente. Pero, para P. d’Alzon, esta fórmula no fue una sorpresa absoluta; ya que tenía, si no obras en Oriente, al menos proyectos para Jerusalén. Pío IX confirmó, en la audiencia privada del 6 de junio, su voluntad de ver al padre d’Alzon orientado más bien hacia Constantinopla y Bulgaria. Y, así, el padre d’Alzon, que estimó que el deseo del Papa era expresión de la voluntad de Dios, abandonó el proyecto de Jerusalén en favor de Bulgaria; lo que marcó un giro decisivo en la orientación apostólica de su congregación. Para secundar a los padres en esta misión, fundará en 1865 la Congregación de las Hermanas Oblatas dela Asunción. Pero esa es otra historia, de la que tendremos oportunidad de hablar cuando se cumplan los 150 años de su fundación.

Dos cartas dirigidas a la congregación en mayo de 2012, una del papa Benedicto XVI y, otra, del patriarca ecuménico Bartolomé I de Constantinopla, animan con fuerza a estas congregaciones comprometidas en su Misión de Oriente, en Bulgaria, Rumania, Rusia, Grecia, Turquía y Jerusalén.

De nuestro enviado a San Pedro in Gallicantu

(Traducción del francés por Daniel de Úbeda, OCSSJ)