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Posted on 29 May 2012 in Homilías FT, Patriarca

Pentecostés: el patriarca confirma a 12 jóvenes

Pentecostés: el patriarca confirma a 12 jóvenes

JERUSALÉN.- Domingo, 27 de mayo, el patriarca Twal celebró la misa de Pentecostés, muy cerca del Cenáculo, en la abadía de la Dormición en el monte Sion. Doce jóvenes de distintas nacionalidades recibieron la confirmación de manos del Patriarca.

“En este Domingo de Pentecostés, me siento feliz de estar con vosotros en el monte Sion, a dos pasos del Cenáculo. Allí, donde los apóstoles recibieron el Espíritu Santo”- Con estas palabras, el patriarca Twal comenzó su homilía de este domingo, 27 de mayo, día de Pentecostés. Sí, la basílica de la Dormición en el monte Sion está a pocos metros del Cenáculo; donde la Virgen María y los discípulos recibieron el Espíritu Santo. Y más de 2000 años después, doce jóvenes de diferentes nacionalidades han recibido la confirmación de manos del patriarca: Elise, Carlos, Eduardo, Vittoria, Chloé, Clara, Rachel, Charlotte, Claire, Côme, Madeleine y Corinne. “Queridos jóvenes amigos, que vais a recibir el sacramento del Espíritu, nos atrevemos a decir que sois como los discípulos en la mañana de Pentecostés”, les dijo el Patriarca y los invitó a su vez a seguir a los discípulos en la “proclamación de las maravillas de Dios”. Luego, dirigiéndose a toda la asamblea, que abarrotaba la basílica, Mons. Twal pidió a todos que rezaran todos los días al Espíritu Santo para llevar el anuncio de la resurrección. Un anuncio que “ilumina las zonas oscuras del mundo en que vivimos”. Un anuncio que supere la “situación política de Tierra Santa”.

Después de la homilía, los seminaristas de Bet Jala cantaron en árabe el Veni Creator. Entonces, el patriarca pronunció las palabras consagratorias sobre los confirmandos, mientras el padre Don Gregory Collins (abad de la Dormición) y los otros veinte sacerdotes impusieron sus manos sobre los jóvenes. Mons. Twal crismó a continuación a cada uno de ellos.

En la asamblea, había muchos fieles de Tierra Santa, así como religiosos de la Comunidad de las Bienaventuranzas que prepararon a los doce confirmandos. Y, por supuesto, las familias, padrinos y madrinas. Después de la ceremonia, en torno a un buffet, donde cada uno hablaba en su propia lengua y todos se entendían (alemán, francés, italiano, árabe…), parecía que el Espíritu Santo estaba allí. Y se palpaba la alegría, uno de los siete dones del Espíritu Santo.

Amélie de La Hougue

(Traducción del francés por Daniel de Úbeda, OCSSJ)