Pages Menu
Categories Menu

Posted on 21 May 2012 in Diócesis, Noticias de la diócesis

Bendición de un nuevo monasterio benedictino en Tabgha

Bendición de un nuevo monasterio benedictino en Tabgha

En la solemnidad de la Ascensión, el 17 de mayo de 2012, el cardenal Joachim Meisner, arzobispo de Colonia y presidente de la “Deutscher Verein vom Heiligen Land”, bendijo el nuevo monasterio benedictino de Tabgha. Lo acompañaban el patriarca latino emérito de Jerusalén, Mons. Sabbah, y Mons. Marcuzzo, vicario patriarcal latino para Israel, en representación del patriarca de Jerusalén, Mons. Twal. También asistieron Mons. Franco, nuncio apostólico en Israel, y los obispos Mouallem y Bathish; así como el padre Collins, abad de la Dormición; el anterior abad, B. Lindemann, y el abad del ” Monasterio de los Escoceses” de Viena.

Estuvieron casi todos los benedictinos de Tierra Santa y 35 sacerdotes concelebraron la santa misa. Entre los fieles, muchos religiosos, resligiosas, peregrinos y, también, el Dr. Heinz Thiel, responsables de la “Deutscher Verein vom Heiligen Land”, el embajador de Alemania en Israel, los arquitectos, ingenieros, capataces, trabajadores locales extranjeros, y algunos benefactores y amigos. Se celebró de forma muy especial la presencia de P. Jérôme Brizic, OSB, de 91 años, que ha pasado 79 años casi siempre en Tabgha y, por tanto, es de hecho una auténtica memoria viva de este sitio.

El programa comenzó con la misa solemne de la Ascensión, animada por el coro del monasterio y de la “Comunidad vía nueva” de Nazaret. Siguió, después, en el claustro del nuevo monasterio, un tiempo de oración y varios discursos. En nombre del patriarca Twal y de su representante, el obispo Marcuzzo, habló el patriarca Sabbah (puede leerse lo que dijo en inglés y árabe aquí). La ceremonia finalizó con la bendición interior y exterior del monasterio y, en especial, de la capilla; donde el cardenal también bendijo el altar.

Todos vivieron un momento especialmente simbólico cuando el arquitecto entregó la maqueta del nuevo monasterio al cardenal Meisner, quien se la pasó al padre abad Collins y, a continuación, el obispo vicario G.-B. Marcuzzo la depositó en su sitio, como signo de comunión eclesial y colaboración constructiva.

Luego, se invitó a todos en el jardín, junto al agua alimentada por las famosas siete fuentes de Tabgha, a una comida comunitaria. Se sirvieron salchichas würstel y cerveza alemana. Como recuerdo, se distribuyeron a los participantes vasos de cerámica, hechos para la ocasión.

La presencia benedictina en Tabgha se remonta a 1939

Los benedictinos de Tabgha, que dependen de la Dormición de Jerusalén, se instalaron aquí en 1939 y, entre 1952 y 1954, construyeron su convento. En 1982, reconstruyeron la hermosa basílica-santuario “de la multiplicación de los panes y los peces”. Poco después de promoverse a priorato (el P. Marseille fue su primer prior), se dieron cuenta en 2002 de que el edificio, aunque relativamente nuevo, no era viable. Frágil, se había quedado estrecho. Era absolutamente necesario pensar en un monasterio nuevo y más seguro, espacioso y que cumpliera los requisitos de una vida monástica.

El proyecto se extendía por cinco años y, el 27 de febrero de 2007, el cardenal Meisner y el patriarca Sabbah bendijeron la primera piedra del monasterio. En estos cinco años de duro trabajo han participado, entre otros, los arquitectos locales Walid Hajj, Samir Saad, Suheil Saba y Bassem Hazzan; sus colegas de Alemania, profesores Peitz, Hillinger y Hoffman; y el empresario Khalil Dwery, con la ayuda de la Deutsche Verein y otros. Tras todos estos esfuerzos, el monasterio se ha terminado para mayor gloria de Dios, alegría de los benedictinos y de la Iglesia en Tierra Santa.

El P. Elías, OSB, nombrado nuevo prior de Tabgha por el abad Collins, inauguró la vida y las actividades monásticas en este lugar santo con grandes esperanzas y optimismo. Lo que piensa el patriarca Fouad Twal de los benedictinos y de este monasterio consta en la presentación de un bello libro sobre la historia de Tabgha: “La presencia de los benedictinos alemanes en Tierra Santa es un don precioso de Dios a nuestra Iglesia. Son un verdadero tesoro para la Iglesia en Jerusalén”.

La ceremonia de inauguración se desarrolló con el calor típico del verano en este sitio a 210 metros bajo el nivel del mar; pero el nuevo monasterio ilustra la vitalidad de los benedictinos, y la frescura de la presencia y la misión de la Iglesia en Tierra Santa. Este logro también muestra los hermosos frutos de la colaboración entre la Iglesia universal y la Iglesia en Jerusalén, y el maravilloso resultado del amor que muchos de los fieles sienten por la tierra de Jesús, de María y de los Apóstoles. Alf mabrouk, Deo Gratias.

De nuestro corresponsal en Galilea

(Traducción del francés por Daniel de Úbeda, OCSSJ)

Fotografías de A. Karam