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Posted on 4 May 2012 in Diócesis, Noticias de la diócesis

Bta. María Alfonsina: se investiga un segundo milagro

Bta. María Alfonsina: se investiga un segundo milagro

JERUSALÉN – El miércoles, 2 de mayo de 2012, el patriarca latino de Jerusalén nombró un tribunal para el estudio de un segundo milagro, supuestamente acontecido por intercesión de la beata María Alfonsina. Esta investigación formal es un primer paso hacia la posible canonización de la primera beata de Tierra Santa.

La reunión de ayer comenzó con una invocación al Espíritu Santo y continuó con la lectura del Evangelio de las ocho bienaventuranzas. El patriarca dio las gracias al tribunal eclesiástico y pidió a la beata María Alfonsina que intercediese por Tierra Santa y por la Congregación de las Hermanas del Rosario, que la que fue fundadora. Mons. Fouad Twal expresó también su alegría a la superiora general de las hermanas del Rosario, madre Iness Al-Yacoub.

El decreto (leído por el vicecanciller del Patriarcado, padre Marcelo Gallardo) contiene la instrucción de una investigación específica sobre el milagro que debe examinarse y la constitución del tribunal encargado de esta tarea. De acuerdo con ello, se ha nombrado a Mons. Marcuzzo, vicario patriarcal para Israel, juez delegado; al padre Emilio Salayta, promotor de justicia; y a Khader Habash, notario. Los miembros del tribunal prestaron juramento sobre los Evangelios. Después, el patriarca entregó al padre Emile Salayta el documento supplex libellus, que contiene la petición formal de introducción de la causa.

Se necesita un segundo milagro

Para que se pueda canonizar a un beato, debe reconocerse un segundo milagro y este debe ocurrir después de la beatificación. Se ha abierto una nueva investigación diocesana sobre el supuesto milagro. Los documentos se envían a Roma y, una vez examinados por la Congregación para las Causas de los Santos (tanto en los planos científico como en el teológico), corresponde al papa en última instancia firmar el decreto de reconocimiento del milagro. Un milagro es una confirmación de la presencia del reino de Dios en la tierra (Concilio Vaticano II, Constitución Lumen gentium, n. 5). Su reconocimiento implica que el fenómeno prodigioso examinado es inexplicable en el estado actual del conocimiento humano, y está ligado a las oraciones dirigidas a Dios por la intercesión del potencial beato o, como es este caso, santo.

La primera beata de Tierra Santa

María Alfonsina Danil Ghattas nació en Jerusalén el 4 de octubre de 1843 y murió el 25 de marzo de 1927. El 15 de octubre de 1994, el papa Juan Pablo II proclamó las virtudes heroicas de María Alfonsina, y, en 1995, la declaró “Venerable”. Fue beatificada el 22 de noviembre de 2009 en Nazaret.  ” El mérito le viene -dijo el Santo Padre- de haber fundado una congregación formada exclusivamente por mujeres del lugar, con el objetivo de la educación religiosa, la superación del analfabetismo y elevar la condición de las mujeres de ese tiempo en la tierra donde el mismo Jesús exaltó su dignidad… La beatificación de este hermoso ejemplo de mujer reconforta de modo especial a la comunidad católica en Tierra Santa y es una invitación a confiar siempre, con esperanza firme, en la Divina Providencia y a la protección maternal de María” (Beatificación en Jerusalén – VIS 091 123 220).

Durante su vida, la hermana María Alfonsina recibió la gracia de que la Virgen se le apareciera varias ocasiones, en las que le reveló su deseo de que fundase una congregación del rosario. El 25 de julio de 1885, se envío a la madre María Alfonsina ya  otra hermana a Iafa de Galilea. Allí, sobrevino un día un milagro: una joven de nombre Nathira cayó en un profundo depósito lleno de agua. Lo único que pudo hacer la madre María Alfonsina fue a tirar al pozo su gran rosario, invocar la ayuda de la santísima Virgen y entrar en la iglesia con otras niñas a rezar el rosario. Nathira salió sana y salva, y contó que vio una gran luz y una escala en forma de rosario para ayudarla a salir del pozo.

La hermana María Alfonsina, en tanto que beata, puede recibir culto en la diócesis de Tierra Santa y por su congregación. Un santo puede recibir culto en todo el mundo.

Christophe Lafontaine

(Traducción del francés por Daniel de Úbeda, OCSSJ)