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Posted on 27 Feb 2012 in Diócesis, Noticias de la diócesis

Jerusalén conmemora la coronación de espinas

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Como es tradicional en Jerusalén, se celebró una misa conmemorativa de la coronación de espinas de Cristo el viernes siguiente al Miércoles de Ceniza. El 24 de febrero pasado, el padre David Neuhaus, S. J., presidió la santa misa en el convento del Ecce Homo.

La fiesta se refiere al tercer misterio doloroso del santo rosario y se recuerda en la segunda estación de la VíaDolorosa.Esta estación se encuentra cerca de los restos de un antiguo edificio romano, conocido hoy como Arco del Ecce Homo, en memoria de las palabras de Pilato, cuando mostró a Jesús a la multitud: «He aquí el hombre». La construcción es el santo lugar que recuerda la presentación de Jesús ante Poncio Pilatos y la coronación de espinas.

Todos los años, el patriarca latino de Jerusalén preside la eucaristía ligada a este recuerdo doloroso dela Pasiónde Cristo. Lo hace invitado por las comunidades que cuidan de estos lugares: las Hermanas de Sión yla Comunidaddel Camino Nuevo. Pero este año, ha sido el padre David Neuhaus, S. J., vicario patriarcal para los católicos de lengua hebrea (en presencia de S. E. el cónsul general adjunto de Francia, Olivier Plançon), quien presidió la misa. Sustituía a su beatitud monseñor Fouad Twal, que se encontraba en Amán, con motivo de la misa de bienvenida del nuevo vicario patriarcal para Jordania, Mons. Maroun Lahham.

Lo que no impidió que el patriarca recordara en su homilía pronunciada en Amán, que, enla Pasiónde Cristo, «tenemos una parte no despreciable, porque el discípulo no es más que su Maestro. Antes de nosotros y no lejos de aquí, el santo patrono de Jordania, Juan el Bautista, pagó el precio por permanecer fiel a sus principios y plantar cara a los opresores. No hay modo de evitar esta dimensión trágica y no deberíamos tener miedo de ello, siempre y cuando nos mantengamos unidos al Maestro. El Gólgota no está lejos de la tumba dela Pascuayla Resurrección, y un día cantaremos la alegría de la resurrección, la alegría de la paz y la alegría de la justicia en nuestro país, en Oriente Próximo y el mundo».

Un Oriente Medio que se mueve políticamente, desde hace un año, en riesgo de trágicos balances humanos y un futuro incierto. El padre David Neuhaus también recordó en su homilía que, «en el mundo que nos rodea, los discípulos de Cristo no tienen elección; las circunstancias exigen que se abracen las espinas y las cruces. Oremos por nuestros hermanos y hermanas de Irak, Siria, Egipto y todo Oriente Próximo: Señor, tú nos has dicho: “Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga”, fortalcece a nuestros hermanos y hermanas en la fe, para que puedan mantenerse fieles y dar un testimonio de tu amor por todos los hombres».

Christophe Lafontaine

(Traducción del francés por Daniel de Úbeda, OCSSJ)

Álbum Picasa (6 fotografías)