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Posted on 9 May 2009 in Discursos y entrevistas FT, Patriarca

Discurso del Patriarca Fouad en el Universida de Madaba

Santísimo Padre,
Vuestra Majestad Rey Abdallah,
Vuestra Alteza Real Príncipe Ghazi,
Ilustres invitados y queridos amigos,

Es con el más grande placer que os acogemos en Mádaba, “la que ama a Cristo”. Hoy, nuestra ciudad tiene el inmenso honor y la gran felicidad de asistir a la bendición de la piedra fundamental de esta nueva institución de la Iglesia: la Universidad de Mádaba.

Sabemos que los desafíos que nos esperan son numerosos y gigantescos, y sin embargo estamos llenos de fe y de confianza:
Ante todo a causa de vuestro generoso apoyo, Santísimo Padre. Es gracias a vuestro interés personal por este proyecto que esta inmensa empresa ha podido ver la luz.
Luego a causa del estímulo considerable de nuestro bienamado Rey, Su Majestad Abdallah II, y de su honorable gobierno, representado aquí por Su Alteza Real, nuestro querido amigo el Príncipe Ghazi.
Estamos seguros que esta nueva institución de la Iglesia aportará su piedra a la inmensa obra que representa la educación de nuestros jóvenes – misión grandemente querida y seguida concienzudamente (de un modo personal) por Su Majestad el Rey Abdallah, y por la honorable dinastía hachemita.

En todo sitio donde la Iglesia haya ido, la pasión por la persona humana siempre ha sido el motor central y fundamental de su acción. Nos embarcamos en este nuevo proyecto llenos de entusiasmo, esperando que muchos de nuestros jóvenes puedan vivir la aventura de la existencia, de la educación y de la formación humana en un sano entorno. Esto hará de ellos buenos ciudadanos, competentes y de talento, capaces de contribuir a la edificación y al bienestar de su comunidad y de su País.

Hace más de ciento cincuenta años, en el 1846, en una época dónde la educación era rara, limitada y reducida a los ciudadanos acomodados, hemos sentido el deber de ofrecer una educación a nuestras comunidades rurales; es así que hemos abierto nuestras primeras escuelas, en Jordania y en Palestina. Hemos fundado escuelas en las aldeas remotas y lejos de todo. Esta obligación que hemos experimentado ha nacido de nuestro profundo afecto al pueblo de Tierra Santa, nuestro pueblo, ya que Dios ha querido que seamos miembros de este pueblo.

Hoy el Patriarcado Latino sólo cuenta con 45 escuelas; con las otras escuelas católicas, tenemos una red de 116 establecimientos que ofrecen enseñanza a decenas de millares de estudiantes nacidos de todas las clases sociales, sin discriminación de ninguna naturaleza. Estas escuelas están orgullosas de haber diplomado a generaciones y generaciones de estudiantes, desde hace décadas. El apoyo generoso y continuo de la Santa Sede ha permitido esta fecundidad y esta perennidad.

Hoy, nos alegramos de hacer un paso adelante con la Universidad de Mádaba y de ampliar nuestros servicios. Esta Universidad desea no sólo conseguir un objetivo humano e intelectual, sino espera todavía ser un foro viviente de diálogo y apertura.
Sapientia et Scientia, tal es nuestro lema. Sabiduría y Saber. La sabiduría, cualidad humana, que cuando esta acompañada y impregnada por la fe, guía nuestro saber y dirige nuestras energías hacia el bien de la humanidad, en una época dónde una gran parte de los conocimientos humanos perjudican nuestras sociedades y arruinan los valores. Esperamos que la Universidad de Mádaba difunda esta Sabiduría y este Saber en un espíritu de diálogo viviente, en un lugar de coexistencia y experiencia compartida.

Esperamos dotar a nuestra sociedad de líderes que le sean útiles por su tolerancia, su amplitud de espíritu y su empeño en favor del bien común – objetivo también perseguido por nuestra Jordania bienamada – en una época que está en tren ir hacia la mezquindad de espíritu y el rechazo del otro.

Santísimo Padre, Vos sois un hombre de sabiduría y de saber, habéis sido durante numerosos años profesor en la Universidad, y vos conocéis bien el mundo académico. Hoy, en cuanto Jefe de la Iglesia Católica, sois la voz que proclama al mundo la armonía de la fe y la razón, y revela que su interacción es la piedra angular del progreso humano y de su felicidad.

Santísimo Padre, en un tiempo dónde toda suerte de crisis económica nos golpea, los habitantes de Mádaba y de toda la región consideran este importante proyecto con mucho entusiasmo. Esta nueva empresa, además de su importancia académica y educativa, procurará profesión y trabajo para el bien de las personas, lo que significa estabilidad para el presente y esperanza por el futuro.

En nombre de todos los jordanos, y en particular de los habitantes de esta ciudad de Mádaba, en nombre del Presidente y de la dirección de esta Universidad, os deseamos de nuevo la bienvenida, ahlan wasahlan, Santísimo Padre, y nos prometemos a teneros presente en nuestras oraciones.

Os pedimos, Santísimo Padre, de bendecirnos a todos, de bendecir esta Universidad y nuestro País bienamado.

+ Fouad Twal, Patriarca

Universidad de Mádaba, 9 Mayo 2009